- El director del FBI declara en su comparecencia pública que hay pesquisas sobre el nexo entre el Kremlin y el equipo de Trump
Jan Martínez Ahrens - Washington - El País
Los escándalos de espionaje han entrado en rumbo de colisión con el presidente de Estados Unidos. En su comparecencia ante la Cámara de Representantes, el director del FBI, James Comey, no sólo desmintió hoy la acusación de que Barak Obama hubiese grabado a Donald Trump, sino que admitió que su departamento investiga los supuestos nexos entre el Kremlin y el equipo del multimillonario para derrotar a Hillary Clinton. Unas pesquisas cuya mera existencia ponen contra las cuerdas al mandatario y resucitan el espectro de Vladímir Putin en la Casa Blanca. “Si es cierto, estaríamos ante una de las mayores traiciones a la democracia”, afirmó el congresista demócrata Adam Schiff.
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