Guillermo Knochenhauer - El Financiero
A Trump no lo harán rectificar las leyes ni las instituciones estadounidenses, tampoco la racionalidad de la economía ni los intereses de las transnacionales; vamos, ni siquiera rectificará ante las consecuencias malas, graves o desastrosas que produzcan sus decisiones.
El gobierno de México tiene que dejar de suponer que uno fue el candidato y otro será el presidente. Peña Nieto no debe esperar el agradecimiento de Trump por haberle servido aquel fatídico día de agosto para relanzar su campaña.
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