Yo sé exactamente a qué nivel va a terminar el año el tipo de cambio.
Si alguien les dice eso, no le crean. La probabilidad de que esté correcto ese pronóstico es más baja que la de un reloj de manecillas totalmente descompuesto, que sin duda marca la hora correctamente dos veces al día, pero no necesariamente por las razones correctas. La frase “Los tipos de cambio son tremendamente difíciles de predecir”, atribuida a Ken Rogoff, execonomista en jefe del Fondo Monetario Internacional y profesor de Harvard, creo que tiene mucha razón. No obstante lo anterior, desde hace treinta años el consenso en la literatura académica sobre los pronósticos, es que la combinación de proyecciones –como promedios, medianas, etc-, es más preciso en el mediano y largo plazo que los pronósticos individuales (Clemen y Winkler, 1986). Es por ello que en esta ocasión me atrevo a ofrecer mi visión sobre el tipo de cambio peso-dólar. Al final, en el espíritu académico mencionado, usted también puede beneficiarse de la opinión de varios analistas y utilizar su propio criterio para formar expectativas sobre el tipo de cambio. En este sentido, les recomiendo la excelente columna de Andrés Jaime, titulada “Mitos y realidades del peso”,
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