- Las mayores compañías del planeta agotan sus beneficios por la caída del crudo
La industria petrolera afronta una nueva realidad en la que cada dólar, cada libra o cada euro cuenta. Lejos queda ya la bonanza de hace 18 meses, cuando el barril de crudo se negociaba a más de 100 dólares a ambas orillas del Atlántico —un precio que ahora se ve imposible a medio plazo— y rara era la semana en la que no se anunciaba una operación corporativa o una nueva prospección millonaria. Hoy toca ajustarse el cinturón: si la recta final de 2015 fue compleja, los ejecutivos de la industria dan por hecho que este año tampoco habrá margen y eso les obliga a aprender a vivir por debajo de los 50 dólares.
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