La acumulación acelerada de riqueza en el mundo sólo puede equilibrarse con políticas de redistribución
Varios indicadores de instituciones públicas y privadas demuestran que desde 2008 —es decir, desde el estallido de la crisis financiera— la desigualdad aumenta con gran rapidez en la economía mundial. O, por decirlo con un tópico, los ricos son cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres. Un informe del banco Credit Suisse desvela los límites de ese crecimiento acelerado de la desigualdad: el 1% de la población mundial posee la mitad de todos los activos globales. O, con más precisión, aquellos que tienen un patrimonio igual o superior a 667.000 euros poseen tanto dinero líquido o invertido como el 99% restante de la población mundial.
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