viernes, 9 de octubre de 2015

EL ALCALDE DE ROMA DIMITE TRAS UNA POLÉMICA POR FACTURAS FALSAS

  • Ignazio Marino, que se presentaba como paladín de la honestidad, pasó como gastos de representación cenas con su familia. El PD logró su renuncia tras una gran presión.

PABLO ORDAZ / Roma / El País 
Al final, el mayor enemigo político de Ignazio Marino ha resultado ser él mismo. El hasta la tarde del jueves alcalde de Roma, un prestigioso cirujano trasplantado a la política en las filas del Partido Democrático (PD), ha dinamitado en un par de semanas la única virtud que le concedían sus muchos adversarios: la honestidad. Dos mentiras casi pueriles en comparación con el grado de infiltración mafiosa que soporta Roma desde hace años le han forzado a presentar su dimisión, arrinconado por la presión de los líderes de su propio partido, incluido el primer ministro, Matteo Renzi. Ignazio Marino, no obstante, se ha reservado la posibilidad de repensar su dimisión durante los próximos 20 días. Se trata de la última excentricidad de un alcalde al que muchos ciudadanos veían –parafraseando el título de Ennio Flaiano— como “un marciano en Roma”.

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