Alejandro Nadal / La Jornada
Se piensa que la
competitividad de la economía alemana se debe a sus múltiples proezas
tecnológicas y ejemplos de eficiencia. Pero en realidad su ‘alta
competitividad’ está más relacionada con la restricción salarial que se
consolida a partir de 2000. Desde entonces los salarios en casi toda
Europa se estancaron e iniciaron una tendencia negativa en la mayoría de
los países. Pero en Alemania se impulsó la estrategia más radical en
materia de restricción salarial.
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