martes, 14 de abril de 2015

NO LE TENGO CONFIANZA

José Blanco / La Jornada
Así resumió Nicolás Maduro las palabras que dirigió a Barack Obama en Panamá. Fue Maduro quien lo dijo, pero fue también, con seguridad, el sentimiento de la mayor parte de quienes acudieron a esa reunión, donde el presidente estadunidense adoptó el papel de una especie de mamá de estos polluelillos tropicales, frágiles, incapaces de entender qué es innovación y productividad y de dar de comer y educar a su población, que se han pasado la vida peleando y bailando, cuyas élites son incapaces de comprender que los derechos humanos son para todos, y que tampoco entienden las más mínimas reglas de la democracia. ¿La democracia gringa del gran dinero sí las comprende?

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