miércoles, 15 de abril de 2015

MS.LEWINSKY

Consiguió demostrar que ya no es la niña tonta que se dejó enamorar por su jefe cuando contaba con 22 años de edad
JORGE F. HERNÁNDEZ / El País
En junio de 2014 Ms. Monica Lewinsky publicó un buen artículo, bien pensado y bien escrito, en la revista Vanity Fair donde rompía poco más de una década de silencio con el inevitable título Vergüenza y Sobrevivencia, y pocos meses después aceptó hablar delante de un auditorio para la grabación de una TEDtalk, con sus inamovibles quince minutos máximos de tiempo para intentar expresar una tesis que tuviera luz y sentido en torno a ambas palabras. En ambos casos, Ms. Lewinsky consiguió si no convencer a todos los lectores y espectadores sobre el nuevo rumbo que ha cobrado su serenidad ejemplar, por lo menos sí conseguir la noción unánime de que ya no es la niña tonta que se dejó enamorar por su jefe cuando contaba con 22 años de edad y cultivó la loca ilusión de que ese amor era tan palpable como un vestido azul.

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