Enrique Quintana / El Financiero
El caso de David Korenfeld deja varias lecciones. Veremos si el poder público aprende de ellas.
1.- Vivimos en la “sociedad desnuda”. Utilizo este concepto de mi
amigo David Konsevik. Si usted imagina que nadie lo está mirando, más
vale que vuelva la cara dos veces. ¿Habría usado Korenfeld el
helicóptero tal y como lo usó a sabiendas de que había alguien
fotografiándolo? Tenga la certeza de que no. Sin embargo, resulta
impresionante nuestra ceguera. Pensamos que no hay testigos de actos que
imaginamos privados cuando hay ojos viéndonos. Quienes manejan recursos
públicos deben saber que hay muchos ojos viéndolos… aunque no se noten.
No hay comentarios:
Publicar un comentario