lunes, 6 de abril de 2015

LA HORA DE LAS RECTIFICACIONES

Joaquín Estefanía / El País
Las divergencias no estarían sólo entre los que creen que la culpa del desmoronamiento es de la comunicación (la célebre “piel” de Floriano) o los que apoyan que la responsabilidad es de la desigual gestión de la crisis económica (los recortes de la protección social y la devaluación salarial para los más). Ni siquiera entre Moncloa, la sede del Gobierno, y Génova (la del partido). No sólo entre quienes ven inevitable un acercamiento a Ciudadanos (aunque no sea el momento de decirlo, hay que empezar a crear las condiciones) y los que ven inevitable “la gran coalición” con los socialistas. La principal divergencia en el seno del Partido Popular (PP) se manifiesta entre quienes entienden que hay que mantener con rigidez la política económica de austeridad a pesar de los síntomas de recuperación económica y quienes opinan que ante un calendario electoral tan intenso (después de las debacles electorales en las europeas y andaluzas hay municipales y autonómicas, después catalanas y, al final del año, comicios generales) hay que hacer política, y hacer política siempre ha significado movilizar el gasto público.

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