Luis Rubio / El Siglo de Torreón
La noción de reformar cobró inusitada -de hecho monumental- relevancia
en las últimas décadas en buena medida porque la primera etapa de
modificaciones estructurales, a fines de los ochenta y principios de los
noventa, quedó trunca. El mantra acabó siendo que faltaba un conjunto
de reformas y que en el momento en que éstas se consumaran, el país
entraría, de inmediato, al Nirvana. Con el nuevo ímpetu reformista, es
importante reflexionar lo que significa reformar y los riesgos y
oportunidades que el país tiene frente a sí.
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