domingo, 18 de mayo de 2014

LAS TRES D QUE ENSOMBRECEN A EUROPA


Anton Costas / El País  
Si un médico recomienda una medicina porque cree que cura, pero su efecto es que el paciente empeora, entonces la medicina es mala para el enfermo. No hay vuelta de hoja. Hay que cambiar de medicina o de médico. O las dos cosas a la vez, porque, con frecuencia, a los profesionales les cuesta reconocer su error y se empeñan en que lo que falla es el paciente, no la medicina.

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