Anton Costas / El País
Si un médico
recomienda una medicina porque cree que cura, pero su efecto es que el paciente
empeora, entonces la medicina es mala para el enfermo. No hay vuelta de hoja.
Hay que cambiar de medicina o de médico. O las dos cosas a la vez, porque, con
frecuencia, a los profesionales les cuesta reconocer su error y se empeñan en
que lo que falla es el paciente, no la medicina.
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