León Bendesky / La Jornada
El discurso de la
recuperación económica está en marcha. Las evidencias no son aún
decisivas. El horizonte es aún dudoso. Las interpretaciones son
divergentes. Cualquier signo de mejoramiento, por incipiente que sea, es
motivo de atención. En Estados Unidos los datos recientes apuntan a una
mayor creación de puestos de trabajo, la tasa de desempleo, de 6.3 por
ciento, es la más baja desde la quiebra de Lehman Brothers en septiembre
de 2008. Pero sigue siendo muy elevada con respecto a lo que se
consideraba la tasa
naturalantes de eso, y no cuenta a aquellos que han salido del mercado de trabajo. En España se canta victoria y se promete un escenario más halagüeño para este año y el siguiente. En México, los últimos y modestos datos sirven para anunciar que se retomará el crecimiento y que será más alto que el acostumbrado en las pasadas tres décadas.
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