Raymundo Riva Palacio / Eje Central
La lucha por la presidencia del PAN fue salvaje y ruin hasta el final. Denuncias penales y ante los órganos electorales, grabaciones realizadas en forma ilegal para rociar de corrupción a los hombres cercanos de Gustavo Madero, y una encuesta apócrifa
plantada en un periódico de la ciudad de México para mostrar que
Ernesto Cordero estaba totalmente derrotado, cerraron los últimos días
de la campaña.
Pero nada demuestra lo vitriólico de la contienda, que lo sucede en
Puebla, el gran campo de batalla electoral panista, donde los odios
están desatados.
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