Luis Rubio / El Siglo de Torreón
Decía Kenneth Waltz, el recientemente fallecido estudioso del poder, que
"el opuesto de anarquía no es estabilidad sino jerarquía". Se llega a
la anarquía cuando no hay hegemonía o cuando no existen (o se pierden)
estructuras de orden y control en una sociedad. Esto ocurre cuando se
rompe el orden establecido (como con el colapso de un imperio o
dictadura), cuando no existen instituciones capaces de canalizar el
conflicto o cuando se presentan condiciones anómalas -exógenas o
endógenas- que generan desorden, violencia y, potencialmente, caos.
México no llegó al nivel de caos que ha caracterizado a naciones como la
URSS o Egipto, pero las tendencias desde los noventa no han sido
encomiables: cualquiera podría encontrar ejemplos para las causales
anteriores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario