martes, 6 de mayo de 2014

DE TOBOGANES Y CRÉDITO

Sería falaz pensar que junto al durísimo ajuste de salarios y de empleo habrá un impulso compensador de la demanda
Cuando el bono soberano andaba por histéricas cumbres, algunos economistas —pastilla contra la hipertensión en mano— advocábamos por seguir manteniendo un esfuerzo reformista pero, además, por recibir un empujón financiero que, añadido al esfuerzo propio, pudiera lanzar a España por el tobogán de la recuperación y por una senda de confianza. Hoy da la sensación de que ese columpio existe, pero bajamos por él como un niño en su primera vez, hincando talones en los lados para evitar caer muy rápido y hacernos daño. Da la sensación de que el tobogán quema o no es suficientemente seguro.

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