Enrique
Del Val Blanco / Excélsior
A raíz de la crisis de
finales de la primera década de este siglo y como consecuencia de la
irresponsabilidad de los banqueros, se empezó a discutir en la Unión Europea
(UE) el establecimiento de la famosa “tasa Tobin” para gravar las transacciones
financieras. En 2011 se calculaba que si se gravaba con 0.1% la compraventa de
acciones y bonos y con 0.01% los derivados, se recaudarían alrededor de 55 mil
millones de euros al año, lo que le permitiría a la Comisión Europea financiar
en parte el presupuesto de los miembros de la Unión.
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