Joaquín Estefanía / El País
La reforma fiscal debió ser la prioridad del Gobierno de Rajoy en cuanto
llegó a La Moncloa (junto a la financiera, por la situación excepcional
del sector). No lo fue y se coló una reforma laboral “extremadamente
agresiva”, por motivos ideológicos, para satisfacer a las bases
empresariales que habían apoyado al PP. Con los resultados que ya se
conocen en materia de creación de paro, abaratamiento del despido y
devaluación salarial, y ni un solo movimiento positivo para reducir la
dualidad del mercado de trabajo, que era para lo que se dijo que se
hacía.
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