Alejandro Nadal / La Jornada
Las manifestaciones en
Brasil han desatado un debate de gran actualidad. Las posiciones se han
polarizado y la derecha continental utiliza las manifestaciones para
anunciar el
fracaso del modelo populista brasileño. El desplome en los niveles de popularidad de Dilma Rouseff ha avivado las esperanzas de la derecha para recuperar la presidencia en 2014. El primer impulso de la izquierda consiste en señalar los logros económicos del programa del Partido de los Trabajadores desde la victoria de Lula en 2002.
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