Gabriel Moyssen / El Financiero
Gracias a sus relaciones con el Banco del Vaticano”, Nunzio Scarano, el poderoso clérigo detenido el viernes cuando intentaba traficar 20 millones de euros de Suiza a Italia,
creía que disfrutaba de impunidad y veía a dicha entidad como “el único
instrumento rápido y seguro para operaciones financieras y bancarias
que podían evadir --si no violar totalmente-- las leyes contra el lavado
de dinero y la evasión fiscal”, revela un documento de 48 páginas elaborado por la juez Barbara Callari, que confirma la dimensión criminal de la mafia enquistada en la Curia Romana que enfrenta el papa Francisco.
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