La posibilidad de que algunas personas consideradas desaparecidas estén
con vida, prisioneras, trabajando como esclavas, es una certeza para
muchas familias
Marcela Turati
MÉXICO, DF (Apro).- "Mi hermano desapareció cuando tenía 19 años.
Trabajaba en el pueblo, en una carpintería, y un día unos amigos le
dicen que los acompañe a llevar una troca a la sierra; llegando allá con
un mueble, les dicen: ‘Ustedes se van a quedar aquí a trabajar’, y les
dan armas poderosas y trocas y los ponen a cuidar al pueblo. Estaban
bajo las órdenes de un comandante, entre la gente, matando. Porque los
ponían a matar. Pero mi hermano nunca mató."
No hay comentarios:
Publicar un comentario