Salvador García Soto / 24 Horas
A Miguel Ángel Mancera le están fallando dos cosas: sus colaboradores
más cercanos y el temple necesario para reconocer que si sus
funcionarios se equivocan y no hacen bien su trabajo, debe regañarlos a
ellos y no a la ciudadanía, a la que insiste en reprender con mensajes
que descalifican a todos los que se atrevan a decir que esta es una
ciudad insegura, aunque la terca realidad confirme más la percepción del
ciudadano común que la afirmación reiterada de la autoridad.
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