Samuel García / 24 Horas El Diario sin Límites
El financiamiento a la educación básica -seguramente- está entre
los pendientes urgentes del gobierno entrante. Todos los cálculos
indican que bajo el arreglo actual entre Federación y estados, en tres o
cuatro años más será prácticamente insostenible financiar la educación
básica en el país.
La razón no se encuentra en los elevados presupuestos federales
destinados a la educación básica. Lo preocupante es la velocidad con la
que han crecido los pasivos financieros de los gobiernos estatales al
asumir onerosos compromisos laborales con las diversas secciones del
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, que lidera
Elba Esther Gordillo.
Vayamos por partes:
1. De acuerdo a lo aprobado por el Congreso de la Unión a través del
Presupuesto de Egresos de la Federación, el gobierno federal entrega
cada año recursos a los gobiernos estatales para la educación básica a
través del denominado Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y
Normal (FAEB). Para este 2012 los legisladores aprobaron 263 mil 265
millones de pesos cantidad que representó un incremento de 6% respecto a
2011.
2. La mayor parte de estos recursos que se entregan a las tesorerías
de las entidades federativas se destinan a pagar los sueldos de los
maestros. Un dato interesante que da a conocer la OCDE es que los
salarios que se pagan a los maestros de educación primaria en México
representan 1.39 veces el PIB per cápita, mientras que la media de los
países de la OCDE es de 1.2 veces.
3. Como se puede advertir, la entrega de los recursos para la
educación desde la Federación hacia las tesorerías estatales deja en
manos de los gobernadores la relación con las diversas secciones
sindicales del SNTE y es allí donde comienzan los problemas para las
finanzas. El primer problema es la opacidad: Sabemos poco o nada del uso
de estos recursos. De acuerdo al titular de la Auditoría Superior de la
Federación, Juan Manuel Portal, en la última década se realizaron 136
auditorías a los recursos que entrega el FAEB con observaciones por 54
mil millones de pesos que los gobiernos estatales no respondieron. Una
quinta parte de esos recursos observados -casi 11 mil millones de pesos-
tuvieron que ver con apoyos al SNTE y pagos de maestros en comisiones
sindicales. Pero hay un asunto más. Por las prácticas observadas en años
anteriores, se calcula que en este año poco más de 5% de los recursos
que se entregarán vía el FAEB, es decir, unos 14 mil millones de pesos,
serán utilizados por los gobiernos estatales como “caja chica”, sin
mayor control ni, mucho menos, rendición de cuentas.
4. El segundo problema derivado de esta relación entre gobernadores y
líderes del SNTE es el de las finanzas estatales. La opacidad basada en
débiles balances políticos y de rendición de cuentas locales incentiva a
los gobernadores a pactar beneficios adicionales con el SNTE -como
aguinaldos de 90 días a los maestros- a cambio de apoyos políticos,
hipotecando el futuro financiero de las entidades federativas. Esta
partida, junto con las pensiones, se ha convertido en un verdadero foco
rojo para las finanzas locales, lo que hace prever que, en poco tiempo,
los gobiernos estatales se vean impedidos de cumplir con estos
compromisos, por lo que es muy probable que buscarían algún tipo de
“rescate” desde la Federación. Argumentos políticos no les faltarán.
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