La
humanidad se expone a un peligro cada vez mayor por el cambio climático
Los científicos han dado un
nombre a nuestra era, el antropoceno, término basado en raíces del griego
antiguo que significa 'época del dominio humano'
Si es usted una persona joven, el
cambio climático y otros riesgos ambientales de origen humano serán factores
importantes en su vida
Los científicos pueden detectar
el cambio climático de largo plazo en la mayor frecuencia de fenómenos extremos
Jeffrey Sachs / El País
Durante
años, los climatólogos han estado advirtiendo al mundo de que el alto consumo
de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) va a provocar un
cambio climático de origen humano. La creciente concentración de dióxido de
carbono (un subproducto de la quema de combustibles fósiles) en la atmósfera
causaría el aumento de las temperaturas del planeta y la modificación de los
patrones de precipitaciones y tormentas, elevando con ello el nivel del mar.
Hoy, esos cambios están afectando a todas las regiones de la Tierra, a pesar de
la existencia de poderosos grupos de presión corporativos y propagandistas de
medios de comunicación, como Rupert Murdoch, que intentan negar esta verdad.
Este
verano, Estados Unidos ha vivido su peor sequía de los tiempos modernos. El
Medio Oeste y los Estados de las llanuras, granero de la nación, sufren una
enorme ola de calor: más de medio país está en emergencia y hay pocas
expectativas de que la situación amaine.
Al otro
lado del mundo, Pekín se ha visto afectado por las peores lluvias de las que se
tenga registro, y las inundaciones han causado numerosas víctimas. Japón se
enfrenta a precipitaciones torrenciales. Dos de las regiones áridas más pobres
de África —la región del Cuerno de África, en el Este, y el Sahel, en el Oeste—
han sufrido sequías y hambrunas devastadoras en los últimos dos años: las
lluvias nunca llegaron, lo que ha causado la muerte de miles de personas,
mientras que millones se enfrentan a perspectivas más que sombrías.
Los
científicos han dado un nombre a nuestra era, el antropoceno, término basado en
raíces del griego antiguo que significa “época del dominio humano”, un nuevo
periodo de la historia en el que la humanidad se ha convertido en la causa del
cambio ambiental a escala mundial. La humanidad no solo ha afectado al clima de
la Tierra, sino también a la composición química de los océanos, los hábitats
terrestres y marinos de millones de especies, la calidad del aire y el agua, y
los ciclos del agua, el nitrógeno, el fósforo y otros componentes esenciales
que sustentan la vida en el planeta.
Durante
muchos años, el riesgo del cambio climático se miraba como una posibilidad
lejana en el futuro, a la que tal vez tuvieran que hacer frente nuestros hijos
o nietos. Por supuesto, por sí solo eso habría sido motivo suficiente para
actuar. Pero hoy comprendemos mejor que el cambio climático nos afecta también
a nosotros, a nuestra generación.
Hemos
entrado ya en una era nueva y muy peligrosa. Si es usted una persona joven, el
cambio climático y otros riesgos ambientales de origen humano serán factores
importantes en su vida.
Los científicos enfatizan la diferencia entre el
clima y el tiempo. El clima es el patrón general de la temperatura y las
precipitaciones en un lugar determinado. El tiempo es la temperatura y las
precipitaciones en ese lugar en un momento específico. Como reza el viejo
dicho, “el clima es lo que uno espera, el tiempo es lo que llega”.
Cuando
las temperaturas son muy altas o las lluvias son inusualmente fuertes o leves,
los científicos tratan de determinar si son el resultado del cambio climático
de largo plazo o simplemente reflejan la variabilidad esperada. Por tanto, ¿son
la actual ola de calor en EE UU (que ha hecho de este el año más cálido del que
se tenga registro), las intensas inundaciones de Pekín o la grave sequía del
Sahel casos aleatorios de mal tiempo o más bien el resultado de un cambio
climático de largo plazo inducido por el hombre?
Hubo un
largo periodo en el que los científicos no podían responder con precisión a esta
pregunta. No estaban seguros de si un desastre climático en particular se podía
atribuir a causas humanas en lugar de a la variación natural. Ni siquiera
tenían certeza de poder detectar si un acontecimiento en particular (por
ejemplo, lluvias intensas o una sequía) fuera tan extremo que se pudiera
calificar como anormal.
Sin embargo, en los últimos años ha surgido una
nueva ciencia del clima que se centra en la “detección y atribución”, y ha
hecho grandes avances tanto en lo conceptual como en lo empírico. “Detección”
significa poder determinar si un fenómeno extremo es parte de fluctuaciones
climáticas normales o si, más bien, es síntoma de un cambio climático más
profundo y de largo plazo. “Atribución” es la capacidad de asignar las causas
probables de un suceso a la actividad humana o a otros factores. La nueva
ciencia de la detección y atribución está agudizando nuestros conocimientos y
dándonos todavía más razones para preocuparnos.
Varios
estudios realizados en el último año han demostrado que, de hecho, los
científicos pueden detectar el cambio climático de largo plazo en la mayor
frecuencia de fenómenos extremos, como olas de calor, lluvias torrenciales,
sequías graves y tormentas fuertes. Mediante el uso de avanzados modelos
climáticos, no solamente están detectando el cambio climático de largo plazo,
sino que también están atribuyendo al menos algunos de ellos a causas humanas.
Los políticos de todo el mundo se muestran
reticentes a actuar contra el cambio climático ya que las compañías petroleras
y carboneras son políticamente muy poderosas
En el
último par de años han ocurrido una cantidad impresionante de fenómenos
extremos en todo el planeta. En muchos casos hubo factores naturales de corto
plazo que influyeron más que las actividades humanas. Por ejemplo, a lo largo
de 2011 prevalecieron en el océano Pacífico condiciones relacionadas con La
Niña, lo que significa que cerca del sureste de Asia aumentaron las
temperaturas de las aguas, mientras que cerca de Perú fueron más frías. Esta
situación temporal causó cambios de corto plazo en los patrones de
precipitaciones y temperaturas, causando, por ejemplo, fuertes inundaciones en
Tailandia.
Sin
embargo, incluso tras controlar atentamente estos cambios naturales de año a
año, los científicos también han descubierto que es probable que varios
desastres recientes también estén influidos por el cambio climático de origen
humano. Por ejemplo, se puede aventurar que el calentamiento del océano Índico
—causado por el hombre— desempeñó un papel en la grave sequía de 2011 en el
Cuerno de África, que provocó hambre y conflictos y afectó a millones de
personas ya muy empobrecidas. La actual megasequía de EE UU probablemente sea
consecuencia de una combinación de causas naturales, como La Niña, y de una
masiva ola de calor agravada por el cambio climático de origen humano.
Las
evidencias son sólidas y se están acumulando con rapidez. La humanidad se está
exponiendo a un peligro cada vez mayor debido al cambio climático que ella
misma ha generado. Como comunidad global, tendremos que pasar rápidamente y con
decisión en el próximo cuarto de siglo de una economía basada en los
combustibles fósiles a otra basada en tecnologías energéticas nuevas y
avanzadas de bajo consumo de carbono.
La
opinión pública mundial está lista para escuchar ese mensaje y actuar en
consecuencia. Sin embargo, los políticos de todo el mundo se muestran
reticentes, sobre todo debido a que las compañías petroleras y carboneras son
tan políticamente poderosas. El bienestar humano y hasta la supervivencia de la
humanidad dependerán de que las evidencias y los conocimientos científicos
puedan triunfar sobre la avaricia miope, la timidez política y la constante
propaganda anticientífica de las grandes empresas.
Jeffrey
D. Sachs es profesor de Economía y director del Earth Institute de la
Universidad de Columbia. También es consejero especial del secretario general
de Naciones Unidas sobre las Metas de Desarrollo del Milenio.
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