Buscan frenar ‘una intromisión del presidente que no podemos aceptar’
QUERÉTARO, QRO. (Apro).- Tras hacer un balance de la derrota de su
partido en las elecciones del 1 de julio, militantes del PAN —entre
ellos Fauzi Hamdan, Francisco Ramírez Acuña y Ricardo García Cervantes—
demandan la renuncia de los integrantes del Comité Ejecutivo y la
renovación total del Consejo Nacional, además de que proponen frenar
"una intromisión del presidente que no podemos aceptar" en las
definiciones del futuro de Acción Nacional.
Con un documento avalado por poco más de 10% de los consejeros
nacionales, el grupo de panistas trabajaba para llevar su posición a
debate en la reunión del Consejo Nacional del sábado 11.
Este grupo considera que en las condiciones actuales ni el CEN con
Gustavo Madero al frente, ni el Consejo Nacional tienen autonomía,
libertad ni principios para restructurar el PAN.
"La renuncia de Gustavo Madero por sí sola no resuelve nada. Todo
quedaría igual y tanta responsabilidad tiene el CEN como la tiene
Calderón. Sugerimos renuncias escalonadas para no dejar sin dirigencia
al partido", dice a Proceso uno de los miembros del grupo, quien pidió
no ser identificado.
La fuente sostiene que tuvo reuniones antes y después del 1 de julio
con otros militantes panistas y, después de muchas conversaciones e
intercambio de reflexiones "sobre lo que ya se veía venir", consensuó un
documento que fue divulgado en la víspera de la reunión de consejeros
del sábado 11.
CON AUTORIDAD MORAL
El Mensaje a los miembros del Partido Acción Nacional de cara a la
sociedad atribuye la derrota electoral directamente a la gestión de
Felipe Calderón y a los gobiernos estatales y municipales, pero también a
las fallas en la dirección y organización partidaria "y desde luego al
desempeño del equipo de campaña y su deficiente estrategia".
El grupo de consejeros panistas descontentos propone integrar una
comisión especial con ex gobernadores, ex alcaldes, ex legisladores y
militantes "de gran experiencia y autoridad moral", que se encargaría de
organizar y convocar a una convención en noviembre próximo para hacer
diagnósticos y definir criterios para el futuro del partido.
También pide a los funcionarios públicos emanados del PAN hacer un
ejercicio de autocrítica y propone al mismo tiempo que la comisión
especial haga un diagnóstico claro sobre el ejercicio de gobierno de
Calderón, de los gobernadores y alcaldes, como parte de los saldos que
se deben evaluar tras la derrota del 1 de julio.
Además de consensuar con al menos 10% de los consejeros nacionales para
que este debate llegara a la reunión del sábado 11, el grupo insiste en
la necesidad de renovar a mediano plazo todos los cargos directivos del
CEN y al propio Consejo Nacional, pues "actualmente no hay nadie con
autonomía y sin compromisos de grupo para tomar decisiones: O están con
el presidente o están con el Yunque", expresó la fuente consultada por
Proceso.
En la búsqueda de consensos para su firma el documento redactado por
los inconformes llegó a manos de los senadores electos Javier Corral y
Juan Carlos Romero Hicks, así como a los ex gobernadores Ernesto Ruffo
Appel y Carlos Medina, todos los cuales estuvieron de acuerdo en todo,
excepto en las renuncias del pleno del CEN y del Consejo.
Los ex legisladores que participan en el grupo también pidieron la
opinión del excandidato presidencial Diego Fernández de Cevallos; al
cierre de esta edición aún esperaban su respuesta.
REUNIONES EN LOS PINOS
Mientras tanto el encuentro nacional de legisladores electos del PAN
terminó como otro capítulo de la lucha por el control del partido que
sostienen Felipe Calderón y Gustavo Madero: en forcejeos públicos ante
los futuros integrantes de las bancadas y los presidentes de los comités
estatales.
En la reunión que tuvo lugar en Jurica el martes 7 y miércoles 8 los
operadores y aliados de Calderón avanzaron al comprometer el respaldo
mayoritario para Ernesto Cordero y Luis Alberto Villarreal como
coordinadores en el Senado y la Cámara de Diputados.
Madero tuvo el espaldarazo de los dirigentes estatales en un intento
por frenar las ansias presidenciales de tomar las decisiones que definan
el rumbo del PAN antes de abandonar Los Pinos.
El balance pareció favorecer a Madero, quien logró reagrupar a los
dirigentes estatales, en una jugada en la que fue su cabildero el ex
gobernador Juan Manuel Oliva, ahora distanciado del Presidente que se
va.
Algo dejó en claro el Presidente en sus encuentros de las últimas
semanas con consejeros de su partido: una vez que concluya su mandato
pretende reinsertarse plenamente en la actividad partidaria.
La necesidad de integrar una Comisión —aunque nombrada por el CEN— para
hacer el diagnóstico poselectoral del PAN y proponer modificaciones a
los procesos de afiliación y reformas a los estatutos, salió del propio
Madero en la comida a la que fue convocado por Calderón en Los Pinos el
jueves 9, junto con 18 presidentes de los comités estatales.
Según la propuesta del presidente del CEN —que pretendía formalizar en
la reunión del sábado 11 y que Calderón aparentemente aceptó— esta
comisión sería integrada por algunos de los presidentes estatales y
miembros del CEN y estaría a cargo de organizar una consulta nacional
que culminaría en un encuentro con fecha tentativa de 15 de septiembre,
así como de proponer fechas para las asambleas ordinaria y
extraordinaria.
‘NO CORRE PRISA’
–El Presidente dijo que después del 1 de diciembre tendrá mucho tiempo
para participar en el partido, pero ¿qué tanto podrá intervenir en la
toma de decisiones? —le preguntó la reportera a Corral.
—Participa y ha participado en la vida del partido, nadie le quita ni
le ha quitado ese derecho ni se lo niega. A lo que el presidente
Calderón no tiene derecho es a controlar los procesos del partido, la
revisión en que se encuentra —respondió.
Otros senadores electos como el ex dirigente estatal de Guanajuato
Fernando Torres Graciano, Martín Orozco —ex candidato a gobernador de
Aguascalientes— y el ex director del Conacyt y ex gobernador de
Guanajuato Juan Carlos Romero Hicks, discrepan en la urgencia
presidencial y asumen que para consumar las reformas estatutarias y la
renovación de la dirigencia y del propio consejo "no corre prisa".
Pero tampoco hay consenso para las propuestas de Madero. Por ejemplo
Martín Orozco se dijo en desacuerdo con el aplazamiento de la
designación de los coordinadores parlamentarios y Torres Graciano
sugirió que el dirigente del partido deberá respetar el resultado de la
consulta que él mismo hizo a los integrantes de las bancadas.
Romero Hicks asumió que Madero cumplirá con anunciar el nombramiento de
los coordinadores antes del 15 de agosto. "¿Qué es más importante, el
burro o la carreta?", dijo a la reportera, maleta en mano, al terminar
la reunión en esta ciudad el miércoles 8.
Para el jueves 9 Calderón ya estaba de nuevo montado en la brega
partidaria y haciendo a un lado la agenda oficial convocó a los
presidentes de los comités estatales —los que dos días atrás habían ido a
Jurica a respaldar a Madero— y al propio dirigente nacional a comer a
Los Pinos.
Ante Madero y los dirigentes, en una aparente conciliación ofreció
respetar los plazos que se definan para las reformas. Pero una vez más
los urgió a elaborar sus diagnósticos y planes de trabajo, sobre todo a
definir candidatos "desde ya", "en caliente", como les dijo a los
legisladores de las próximas bancadas.
Un dirigente panista consultado por Proceso resume: "El conflicto de
Calderón es si llegamos a las asambleas con él como presidente... o como
ex presidente".
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