Alejandra
Cullen Benítez / 24 Horas El Diario sin Límites
Termina
la administración Calderón y hay la sensación de que su país tiene poco que ver
con el nuestro. El presidente está convencido de haber hecho un gran trabajo.
Asevera que el PAN perdió por no explotar sus magníficos logros. Hay algunos
avances, pero es erróneo pensar que con Oportunidades y el Seguro Popular se
construiría una potencia. Sus soluciones son populares pero insuficientes.
Calderón presume la generación de empleos, pero la mayoría son informales. Esto
refleja el fracaso de su política económica, social e industrial.
Santiago
Levy, Victoria Fazio y Matías Busso presentaron un artículo sobre los costos en
productividad generados por el exceso de informalidad en México. Es un trabajo
académico serio y riguroso donde se demuestra como el desbordamiento de la
informalidad impacta la productividad de la economía y las posibilidades de
mejora en la calidad de vida.
Ponen de
manifiesto el crecimiento de la informalidad en los últimos 14 años y su
relación con una regulación laboral ambigua (que permite asalariados y no
asalariados); con distorsiones en el mercado laboral, (como el Seguro Popular,
que encarecen la actividad formal) y la debilidad del IMSS para obligar a las
empresas a cumplir con sus obligaciones. Es decir, la informalidad es, en
parte, producto de una visión miope en el diseño de la política pública. El
estudio tiene muchos resultados. Aquí se destacan sólo algunos datos útiles
para entender la composición actual de la economía mexicana.
El
estudio se basa en los censos económicos de 1998, 2003 y 2008 y destaca tambien
los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Estiman que el
empleo urbano total es de 33 millones de trabajadores, de los cuales 40%
trabaja en empresas no captadas por el censo, en su mayoría informales. Se
estima también que hay 4.8 millones de empresas, 4.6 millones de empleados
gubernamentales, más cuatro millones de autoempleados urbanos y 5.6 millones de
autoempleados rurales (95% de ellos informales).
Casi 90%
de las empresas emplea a menos de cinco trabajadores, mientras sólo 6% emplea
entre seis y 10 trabajadores. Juntas concentran 46% del empleo total y sólo
generan 15% del valor agregado. Las empresas grandes (de más de 50
trabajadores) representan 1% del total, emplean a 39% de la masa laboral pero
contribuyen con 73% del valor agregado de la economía.
El sector
manufacturero incluye 12% de los establecimientos, contrata a 26% de la fuerza
laboral y produce la mitad del valor agregado de la economía. Sin embargo, en
los últimos 10 años, el comercio y los servicios crecieron a costa de la
manufactura.
La
mayoría de las empresas son informales, algunas respetan y otras violan la ley
laboral. Hoy, solo 3% del total de empresas son formales y respetan plenamente
la ley del trabajo. Estas contratan a 20% del total de los trabajadores. Hay
siete veces más empresas que contratan asalariados sin cubrir prestaciones.
Hay mucho
que decir sobre el estudio, pero con estos datos se entiende la evolución de la
economía informal, y como su crecimiento refleja el fortalecimiento de los
incentivos para incumplir con la ley. Visto de otro modo: las administraciones
panistas hicieron un pobre trabajo en materia de desarrollo institucional. Tal
vez por eso la sociedad optó por abrirse camino al margen de las instituciones.
Tal vez por eso los votantes los castigaron, aunque quieran responsabilizar de
todo mal a Josefina y su campaña “diferente”.
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