Los fondos no van a prestarse directamente al Estado, sino al FROB
Guillermo de la
Dehesa / El País
Los fondos EFSF y ESM han sido creados como
cortafuegos para demostrar a los inversores que el área euro (AE) dispone de un
sistema común para hacer frente a la insolvencia de estados miembros. En julio
de 2011, se permitió que pudieran también hacer frente a la insolvencia de
bancos, pero prestando directamente a los estados miembros y no a los bancos.
En el caso español, dichos fondos no van a
prestarse directamente al Estado sino al FROB que es el fondo que ya fue creado
hace dos años con el fin de reestructurar el sector bancario pero que tiene la
garantía del Estado, luego es asimilable. Es decir, España es el primer estado
miembro que va a utilizar esta facilidad. Conviene hacer algunas precisiones
sobre este asunto y sobre algunos conceptos que suelen confundirse.
En primer lugar, la situación de los bancos en
España no es tan grave como se percibe. El reciente informe del FMI sobre la
situación bancaria española, afirma que la mayor proporción del sistema
bancario está en buena situación pero que existen vulnerabilidades a las que
hay que hacer frente.
Clasifica los bancos españoles en cuatro grupos
clasificados de mejor a peor situación. El primero contiene los dos bancos
internacionales que representan el 33% de los activos bancarios totales (el 50%
en términos consolidados) y el 75% de los beneficios. El segundo está compuesto
por los bancos, antes cajas, que no han recibido ayuda alguna, que representan
el 17% de los activos domésticos, que están concentrados en hipotecas de
viviendas con menor riesgo.
El tercero contiene los bancos, antes cajas, que ya
han recibido ayudas del Estado o del FROB, que representan el 22% de los
activos domésticos y que son los más expuestos al sector inmobiliario, al de la
construcción con un 19% del total y al del suelo. Finalmente, el cuarto está
compuesto por bancos medianos y pequeños que representan el 11% de los activos,
que están especializados en crédito a empresas y que también tienen exposición
inmobiliaria pero bastante menor que el anterior.
En segundo lugar, el rescate de los bancos no tiene
nada que ver con el rescate del Estado, dado que su endeudamiento está por debajo
de la media del AE y muy por debajo de los tres estados rescatados. Por el
contrario, el sector privado está endeudado bastante por encima de la media
ponderada del AE, pero está reduciendo su tasa muy rápidamente.
En tercer lugar, dicho rescate bancario llevará
consigo "condicionalidad", es decir, la imposición de condiciones
como la obligación del FROB de tomar medidas adicionales y rápidas para mejorar
la situación bancaria, pero no "intervención" directa. La Comisión
Europea ya ha puesto cierta condicionalidad en términos de reformas fiscales y
estructurales al Estado español a cambio de alargar un año más el plazo de
cumplimiento del 3% del PIB déficit público consolidado.
Asimismo, existe un reciente documento de la
Comisión sobre medidas para mejorar los sistemas nacionales de resolución
bancaria que señala las medidas necesarias para intentar evitar futuras crisis
bancarias y que podría apuntar algunas condiciones que podrían ser exigidas con
el préstamo del EFSF al FROB. Estas se dividen en tres tipos: de preparación y
de prevención, de intervención precoz y finalmente, de resolución.
En cuarto
lugar, es muy importante que este rescate bancario termine costando lo menos
posible a los contribuyentes así como a otras partidas esenciales del gasto
público, que han tenido que ser recortadas temporalmente para cumplir los
objetivos de déficit público. De cara al futuro, convendría establecer un
sistema jurídico que permita que paguen, en primer lugar, los accionistas
perdiendo su capital y los acreedores subordinados y los bonistas, convirtiendo
sus derechos acreedores en capital.
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