lunes, 11 de junio de 2012

BRUSELAS VINCULA EL RESCATE AL AJUSTE DEL DÉFICIT PÚBLICO


La Comisión desmiente a Rajoy y avisa que el grifo del crédito se cerrará si se incumple el Pacto de Estabilidad
Los Gobiernos más duros presionan para imponer condiciones estrictas.
Claudi Pérez Bruselas / El País
España se resistió a pedir las ayudas europeas hasta el final, hasta que vio claro que toda la zona euro estaba del lado de Alemania, del lado de quienes pensaban que lo mejor era un rescate para prevenir un accidente financiero. La Moncloa inició entonces una estrategia dirigida a minimizar los daños, refrendada este domingo por el presidente Mariano Rajoy, para evitar a toda costa llamar rescate al crédito de hasta 100.000 millones al Estado para sanear los bancos. Y empezó a rechazar que haya condicionalidad asociada a las ayudas más allá de la ligada a la banca. Rajoy y su equipo niegan tres veces: rechazan que haya rescate, que existan presiones internacionales y que haya condiciones más allá de la banca. Esa es una maniobra "de política interna", pero las ayudas "están estrechamente vinculadas al cumplimiento del Pacto de Estabilidad, diga lo que diga el Gobierno", dijeron este domingo fuentes comunitarias.
En otras palabras: España tiene a partir del sábado menos libertad. Menos soberanía con su sistema financiero, pero también menos soberanía fiscal: la vigilancia era y seguirá siendo muy estrecha, pero las consecuencias de incumplir los acuerdos con Bruselas serán a partir de ahora más graves, con el cierre del grifo a los bancos. Eso a pesar de que el rescate es la típica jugada comunitaria: permite salvar la cara al Ejecutivo, que lleva días agarrándose a los eufemismos, pero también a los países más duros, Alemania y sus satélites, cuyos Gobiernos esgrimen ya esas condiciones que aún están por conocer.
Fuentes conocedoras de las conversaciones en el Eurogrupo explicaron que España ya estaba, de facto, metida de lleno en un programa de austeridad. En los dos últimos años ha aplicado fuertes recortes de gastos, subidas de impuestos, reformas en el mercado laboral, pensiones y sistema financiero, y se ha visto obligada a aplicar un fenomenal tijeretazo en el déficit que nada tiene que envidiar al de Portugal, Grecia o Irlanda. Gracias a todo eso ha conseguido ampliar un año el recorte del déficit hasta el sacrosanto 3% del PIB. Bruselas había impuesto a España un programa de austeridad sin rescate; ahora tiene un rescate sin programa de austeridad, "porque en realidad ya lo está aplicando", explicaron fuentes diplomáticas.
Los bancos que acudan a las ayudas se verán obligados a aplicar severas reestructuraciones. Pero España, a su vez, y a diferencia de lo que defiende el Gobierno, deberá cumplir a rajatabla con el Pacto de Estabilidad, que fija ese 3% del déficit para 2014. También, con las recomendaciones de la Comisión: subida del IVA, aceleración en el retraso de la edad de jubilación, control del gasto en las comunidades o endurecimiento de las prestaciones por desempleo. Todo eso se da por hecho en Bruselas.
El vicepresidente Olli Rehn explicó este domingo que el rescate no supone "nuevas condiciones" en otras áreas, más allá de la banca. España debe aplicar "la condicionalidad política normal en el marco de la gobernanza económica reforzada de la UE", dijo; en definitiva, la misma intensa vigilancia, con numerosas misiones de expertos pero con una salvedad: en caso de incumplir, los problemas serán mayores. "Las condiciones no se conocerán hasta dentro de unos días, pero estarán focalizadas en el sector financiero. Sin embargo, incumplir el Pacto de Estabilidad suponía hasta ahora la apertura de un procedimiento, quizá la amenaza de una sanción. A partir del rescate puede suponer el cierre del crédito, según las normas del fondo de rescate", explicaron fuentes comunitarias.
La Comisión llevó al Eurogrupo un borrador del rescate muy parecido al texto final, incluso con la cifra pactada. La teleconferencia sirvió para empezar a discutir sobre las condiciones y para constatar un par de cosas. "Alemania fue muy constructiva", según fuentes europeas. "Holanda y Finlandia, sin embargo, dejaron claro que quieren garantías y condiciones estrictas", según las mismas fuentes. Las dos próximas semanas serán claves: Irlanda, Portugal y Grecia reclaman condiciones más suaves, a la española. Los países más duros tratarán de apretar las tuercas en el memorando de condiciones del rescate español para evitar ese efecto mimético en Dublín, Lisboa y Atenas. En fin, lo que el expresidente Felipe González denominó como una toma de decisiones "diabólicamente ineficaz", con la espada de Damocles de los mercados sobre España desde este mismo lunes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario