Jesús Alberto
Cano Vélez
Julio puede ser el mes en que se diseñen
elementos de solución para la crisis económica del Euro, que ha colocado a los
países de la Comunidad Europea (CE) al borde del precipicio, y con ellos al
resto del mundo, donde ya empezaron a sentirse los efectos del contagio
europeo: en México y en Estados Unidos, para citar a dos de los principales,
que más nos interesan.
El problema ha sido que la operación
económica de las naciones europeas ha carecido de un marco que propicie
equilibrio económico, por las operaciones permitidas por su nueva ?moneda
única?, que si bien tiene su flanco monetario cubierto, carece de orden y
límites para allegarse recursos crediticios, para el caso de finanza públicas
deficitarias en los países miembros.
Los ejemplos palpables más delicados han
sido los déficits fiscales de España, Grecia, Irlanda, e Italia, en abierto
conflicto con las actuaciones y posiciones de Alemania, Holanda y algunos de
los países nórdicos, que han insistido en la necesidad de que en la comunidad
europea las finanzas públicas sean equilibradas.
El quid del problema es que, al ejercer
gasto más allá de los ingresos gubernamentales, los gobiernos deficitarios han
recurrido a cubrir sus faltantes con crédito, en ?su moneda?, que es también la
moneda de todos --Euros-- terminando siendo, parcialmente
también, obligación de todos.
De ahí el conflicto que se inició hace un
mes, con la poderosa Alemania de Angela Merkel y su aliado, el presidente
francés Sarkozy, insistiendo en establecer un límite al gasto de los gobiernos
para que ninguno tuviera déficit en sus finanzas públicas, o en su caso,
establecer una regla que regulara dichos excesos; posición que se confrontaba
con la de los deficitarios, y que les implicaba la necesidad de instaurar
políticas recesivas de ajuste fiscal, políticamente muy difíciles de implantar.
Pero vino la decisión electoral del pueblo
francés, que hace tres semanas sustituyó a Sarkozy y en su lugar eligió al
socialista François Hollande para dirigir los destinos de Francia; y con ello
se abrió una grieta de peligrosas proporciones, porque Hollande inmediatamente
declaró que él estaba a favor de permitir algunas prácticas que se confrontaban
directamente con la posición alemana, hasta entonces inflexible. Entre ellas:
permitir déficits, darse tiempo para resolver esos desequilibrios, y permitir
le emisión de bonos, por el Banco Central Europeo, denominados en Euros, para
asegurar aceptación y generar recursos, mientras los deficitarios alcanzaban
sus metas de ajuste.
Se veía venir un campo de batalla en
Europa y una probable crisis económica mundial con graves consecuencias, por su
intensidad y por sus efectos de contagio. Y por ningún lado se perfilaba una
opción que no pasara por una larga etapa de desorden económico mundial.
Pero, la semana pasada se empezó a
vislumbrar una salida, que consta de la aceptación de la tesis alemana, si bien
con elementos de gradualidad, anteriormente opuestos por Alemania. Constaba en
que los dos países más chicos y seriamente afectados --Grecia e
Irlanda-- aceptarían un esquema de rescate por la Comunidad Europea, con
todo y que implican políticas de austeridad por algunos años. Y se escucharon
signos de probable aceptación por sus instancias legislativas. El 18 de julio
habrá elecciones en Grecia.
Luego, en cuanto a España, se empezó a
armar un esquema de rescate, pero con importantes diferencias de lo que
anteriormente se estaba pensando; es decir: apoyos financieros, pero no de
instancias gubernamentales, sino del sistema bancario y financiero. Está
todavía en proceso.
Todo apunta a que se terminarán de
negociar, o que simplemente se puedan anunciar, en la reunión de jefes de
estado de Los Cabos, México, el 18 y 19 de junio próximo. Recordemos que
todavía están en elaboración en el Grupo de los 20 en materia financiera y,
ante todo, en el G-7, que es el grupo de los jefes de estado de las siete
principales economías del mundo, que sesionaron hace dos semanas en Washington
y se volverán a ver en Los Cabos, Baja California Sur.
Esperamos sus deliberaciones.
* Presidente de El Colegio Nacional de
Economistas
No hay comentarios:
Publicar un comentario