Economist Intelligence Unit
Reporte regional
Cosecha de soya en Tangara da Serra, en el estado brasileño de Mato Grosso, a finales de marzo pasado. Foto Ap
Luego de un fuerte repunte en 2010, derivado de un
enorme estímulo fiscal y monetario a escala global, estimamos que el
crecimiento en América Latina decreció a 4.3% en 2011. Prevemos un mayor
descenso, a 3.8%, en 2012, en un contexto de abierta contracción en la
zona euro y un crecimiento por debajo de la meta en EU. Esperamos que el
crecimiento se acelere y promedie 4.4% en 2013-16, sostenido por la
continuación de políticas macroeconómicas sólidas en la mayoría de
países de la región, una resistente demanda doméstica y una recuperación
de la actividad económica en la zona de la OCDE.
El crecimiento en Sudamérica continuará recibiendo el impulso de la
demanda china de exportaciones de productos primarios blandos y duros.
Las tasas de interés de la OCDE, históricamente bajas, aunadas a una
mejoría en la percepción de los inversionistas sobre el potencial de la
región, seguirán beneficiando a las economías latinoamericanas que están
bien integradas en los mercados financieros globales.
Renovada presión sobre las divisas
El episodio de la volatilidad global que golpeó a las
divisas de AL y otros mercados emergentes en septiembre de 2001 (el real
brasileño y el peso mexicano cayeron 16.6 y 12.3% respectivamente
contra el dólar en ese mes) subrayó la vulnerabilidad de la región a los
cambios en el ambiente del mercado, dados sus cuantiosos requerimientos
de financiamiento externo y la volatilidad de los flujos globales de
capital en valores. La recuperación de la confianza de los
inversionistas a principios de 2012, luego de la primera operación de
recuperación de activos a largo plazo del BCE, condujo a renovados
flujos de capital hacia la región. Esto causó que las divisas
latinoamericanas recuperaran parte de las pérdidas sufridas en
septiembre. Pero el impacto fue de corto plazo: a partir de febrero han
vuelto a un debilitamiento frente al dólar. El real brasileño ha sido
particularmente débil, al caer de 1.70 por dólar a fines de febrero a
1.95 a mediados de mayo. Estas divisas son golpeadas por preocupaciones
renovadas sobre la zona euro, así como por temores de un descenso en el
crecimiento en China y su impacto en la demanda y precios de productos
primarios. Sin embargo, para los encargados de las políticas, una racha
de debilidad de las divisas sería bienvenida, dadas las preocupaciones
por la falta de competitividad. Esto es así en particular en Brasil, que
está en camino de llegar a ser un gran productor y exportador de
petróleo y enfrenta el riesgo del
Si bien las economías de la región se verían afectadas por un
crecimiento de la crisis de la zona euro o un marcado descenso en China,
el balance externo de AL proporcionaría alguna protección. La deuda
externa es mucho menor en proporción con el PIB, y las reservas de
divisas extranjeras están en niveles récord. Pero AL tiene ahora un
déficit en cuenta corriente, que estimamos en casi 50 mil mdd en 2011,
comparado con el superávit de 16 mil mdd en 2007. Esto sería una fuente
de vulnerabilidad en caso de una sacudida externa que tuvo efectos
perdurables en los flujos de capital y/o los términos de comercio en la
región.síndrome holandés.
El crecimiento en Brasil, la economía más grande de la región,
descendió a 2.7% en 2011. Fue el peor desempeño entre los BRIC (Brasil,
Rusia, India y China), y un agudo descenso luego de la expansión de
7.5% registrada en 2010. La economía tuvo un principio deficiente en
2012 y se mantuvo débil en el primer trimestre. Una gama de indicadores,
como ventas de autos y encuestas industriales, apuntan a una
continuación de la debilidad en el segundo trimestre. Aun así, nos
apegamos a nuestra previsión de 3.4% de crecimiento para 2012. El
aumento de 14.3% en el salario mínimo que entró en vigor en enero
elevará el consumo. El Banco Central de Brasil ha aportado un grado
imprevisto de estímulo monetario, recortando su tasa referencial seis
veces en los pasados ocho meses, la más reciente a 9% en abril. El
sector público también dará un levantón a la demanda: el gobierno planea
una serie de medidas para impulsar la inversión y la producción
industrial, entre ellas apoyos fiscales y acciones para elevar la
disponibilidad de crédito, sobre todo del BNDES, el banco estatal de
desarrollo. Esperamos, pues, que la economía repunte en la segunda mitad
de 2012. En 2014-16 prevemos un promedio anual de más de 4%, apoyados
por creación de empleos, ganancias en los salarios reales y crédito.
La economía de México creció 4% en 2011, rebasando a Brasil por
primera vez desde 2006. Para 2012 hemos elevado marginalmente nuestro
pronóstico de crecimiento de 3.4 a 3.5%, a la luz de las tendencias
positivas actuales y la ligera mejoría en el panorama para EU. En
contraste con Brasil, México tuvo un fuerte inicio de año; su industria
automotriz, en particular, se ha beneficiado de un salto en las ventas
en EU; la confianza en las perspectivas está llevando a los fabricantes
del sector a invertir en nueva maquinaria y equipo, lo cual hace una
contribución positiva al PIB. La baja inflación apoyará algunas
ganancias en los salarios reales, pero la débil creación de empleos
evitará que crezca el consumo privado arriba de 4%. Las tasas reales de
crédito se mantendrán bajas y se prevé un crecimiento firme del crédito,
aunque el impacto en la demanda se verá limitado por el bajo nivel de
penetración bancaria.
En Argentina, tercera economía de la región, la presidenta Cristina
Fernández de Kirchner recibió un levantón a su popularidad con la
nacionalización de la principal compañía del país, YPF, medida que contó
con sustancial apoyo tanto del Congreso como de la población, la cual
sigue atribuyendo la crisis de 2001 a las reformas neoliberales
(incluidas las privatizaciones) de la década de 1990. Sin embargo, los
intentos por frenar el crecimiento de los salarios (para contener la
inflación), reducir subsidios y mejorar la balanza comercial (imponiendo
controles que han complicado el acceso a los dólares y producido
escasez de algunos bienes de consumo) han hecho descender la popularidad
de la presidenta en el primer trimestre.
Fuente: La Jornada
Traducción de textos: Jorge Anaya


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