Alejandro Gómez Tamez / El Financiero
Ahora en día el gran tema económico a nivel mundial parece ser el desempleo. Vemos con alarma como España registra una tasa de desocupación que llega al 21.52% de su población económicamente activa, mientras que en Grecia es de 16.3%, en Estados Unidos éste asciende a 9.1% y en Italia es de 8.3%.
Más allá del problema personal y social que representa quedarse sin trabajo y el desaprovechamiento de los recursos productivos de una nación, el desempleo es grave porque provoca que la economía caiga en un círculo vicioso. Y es que si se pierden empleos entonces la recaudación fiscal cae, lo que provoca que la situación de las finanzas públicas se deteriore, los gobiernos eventualmente tienen que recortar el gasto público, y con un menor gasto público la economía crece menos. Y así, si la economía crece menos, pues no se crean empleos o se pierden estos, y el ciclo perverso vuelve a comenzar.
No obstante las dificultades que muchas naciones están enfrentando para crear empleos, hay una que lo está haciendo bastante bien: China.
En una nota que pasó desapercibida por muchos analistas económicos, la agencia de noticias de China, Xinhua, informó el pasado 25 de octubre que dicha nación creó 9.94 millones de nuevas oportunidades de empleo en los primeros nueve meses de este año, cifra que excedió la meta de nueve millones fijada para todo el año 2011.
De esta manera, la tasa de desempleo urbano registrada en China se situó en apenas 4.1% a finales de septiembre, índice que fue igual al registrado a finales del segundo trimestre del año; y para envidia de muchas naciones, las políticas implementadas por el gobierno chino ayudaron a que 4.36 millones de empleados despedidos pudieran encontrar nuevos empleos durante el tercer trimestre de 2011.
Y por si no fuera poco, el ministro de Recursos Humanos y Seguridad Social, Yin Chengji, afirmó que el país intensificará los esfuerzos para estimular el empleo en lo que queda del año, a través de la introducción de políticas tributarias favorables y de ofrecer soportes financieros.
Hasta aquí lo que señala la nota de la agencia de noticias Xinhua. Entonces dado el diagnóstico anterior, cabe preguntarnos ¿cómo le está yendo a México en las variables de empleo y desempleo en lo que va de 2011?
De acuerdo a cifras oficiales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el número de trabajadores registrados en dicho instituto en los primeros nueve meses de 2011 creció en 576 mil 868 personas, cifra equivalente a un aumento de 3.9%. Cabe señalar que de este total, 399 mil 605 empleos son permanentes y 177 mil 263 son eventuales. Lo anterior implica que los empleos permanentes se incrementaron en los primeros nueve meses de 2011 en 3.1%, mientras que los eventuales crecieron en 9.3%.
¿Y cómo va México en materia de tasa de desocupación? Esta tasa se ubicó en 5.68% a nivel nacional en el mes de septiembre de este año, nivel prácticamente idéntico al 5.7% observado en el mismo mes de 2010.
Por otra parte, es importante señalar que de acuerdo con cifras publicadas en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, la población ocupada total en México pasó de 46.07 millones de personas en el segundo trimestre de 2010 a 46.35 millones de personas en el mismo trimestre de 2011. Lo anterior implica que en materia de empleo total en nuestro país solamente se crearon fuentes de ocupación (formales e informales) para 280 mil personas en el último año.
Así pues, podríamos concluir que en materia de empleo no estamos tan mal como muchas de las naciones europeas y Estados Unidos (aunque en la cuestión de ingresos y seguridad social sí estamos mucho peor), pero estamos muy lejos de tener un desempeño económico con los resultados que arroja la economía de China.
¿Cuál es la diferencia entre los espectaculares resultados de la economía de China y los mediocres resultados de la economía mexicana? La respuesta es muy compleja y ameritaría muchas cuartillas, pero se pueden al menos señalar cuatro aspectos relevantes en materia de política económica:
1. Tipo de cambio competitivo: Es bien sabido que China mantiene deliberadamente una moneda subvaluada, lo que le permite poder vender sus productos en los mercados internacionales con un "subsidio". Dicha subvaluación es de hasta un 40%, y en ese porcentaje los productos chinos llegan más baratos a los mercados mundiales. En contraste en México por lo general hemos tenido un tipo de cambio sobrevaluado, el cual encarece artificialmente nuestras exportaciones y permite que nuestro mercado interno se llene de importaciones, desplazando con esto a nuestros productos en los mercados mundiales y a los productos nacionales en los mercados locales. Con esto ayudamos a que se creen los empleos fuera de nuestro país.
2. Política industrial promotora de nuevos negocios: China mantiene una política industrial que va más allá de una simple sustitución de importaciones, impulso a sectores prioritarios, promoción de exportaciones y atracción de inversiones. La economía China ha dado el salto generando una restructuración industrial, cuentan con una política industrial de alta tecnología y una política horizontal (una que no discrimina entre las diferentes actividades industriales). Por el contrario, en México nos quedamos estancados en simplemente llegar hasta el escalón de una política de "promoción de exportaciones" muy limitada y atracción de inversiones. Y lo que es peor, en México hay una clara política en la que desde el gobierno se elige a los ganadores y a los perdedores de la política industrial. En México a muchos sectores económicos se les deja para que compitan con el exterior sin mayor apoyo, mientras que a otros como el automotriz, se le protege impidiendo con diversos impuestos la importación de automóviles libremente. En México las consentidas son las transnacionales, no las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) cuyos propietarios son mexicanos.
3. Promoción de exportaciones y conquista de nuevos mercados: China ha apostado a la conquista de nuevos mercados internacionales. Lo ha hecho a través de un tipo de cambio subvaluado e incurriendo en "trampas" sancionadas por la Organización Mundial de Comercio, tales como el otorgar subsidios a sus exportadores y vender al exterior bajo condiciones de dumping (por debajo del costo de producción). Sea como sea, los apoyos al sector empresarial chino están por todos lados, como lo son las tasas de interés bajas, y gracias a esto China se ha convertido en la fábrica del mundo por esta agresiva manera de hacerse de nuevos mercados. Por su parte en México los apoyos a la exportación son limitados, ya que organismos como Proméxico no cuentan con recursos suficientes para operar, no hay una estrategia clara por parte de la Secretaría de Economía para que las mipymes puedan llegar a nuevos mercados y el tipo de cambio no ayuda. Si bien ahora con un dólar a $13.50 pesos más empresas se animarán a exportar, la realidad es que la mayor parte del tiempo, con un peso sobrevaluado (y con todos los demás factores de costo país que caracterizan a México) es muy complicado ser competitivo en mercados globales y exportar.
4. Niveles de inversión productiva y de infraestructura elevados por parte de empresas y gobierno: un punto adicional es que China invierte grandes cantidades de recursos para desarrollar una infraestructura de comercio que le permita ser mucho más competitiva. Apenas el 7 de noviembre se dio a conocer que ¡China espera consumir 750 millones de toneladas de acero al año para el 2015! Todo esto para seguir desarrollándose y poder continuar abasteciendo sus mercados mundiales. En México las empresas no tienen mayores recursos para invertir, ya que son castigadas por un marco fiscal injusto; mientras que los gobiernos federal, estatales y municipales destinan 90 centavos de cada peso para el gasto corriente, y sólo dejan 10 centavos para gasto de inversión. Lo que se acaba materializando en obra pública es una fracción de lo que los gobiernos obtienen de ingresos, lo cual siempre será insuficiente para detonar las grandes obras en materia de comunicaciones y comercio que se requieren.
Así pues, ante todo lo anteriormente expuesto, pues no nos debe sorprender porqué China avanza como lo hace y nosotros no salimos de nuestros eternos problemas. Esperemos que se hagan los ajustes necesarios a nuestro modelo económico para que se le pueda dar cabida a los más de dos millones de desempleados que tenemos.
Director General del Grupo Asesores en Economía y Administración Pública (GAEAP)
Ahora en día el gran tema económico a nivel mundial parece ser el desempleo. Vemos con alarma como España registra una tasa de desocupación que llega al 21.52% de su población económicamente activa, mientras que en Grecia es de 16.3%, en Estados Unidos éste asciende a 9.1% y en Italia es de 8.3%.
Más allá del problema personal y social que representa quedarse sin trabajo y el desaprovechamiento de los recursos productivos de una nación, el desempleo es grave porque provoca que la economía caiga en un círculo vicioso. Y es que si se pierden empleos entonces la recaudación fiscal cae, lo que provoca que la situación de las finanzas públicas se deteriore, los gobiernos eventualmente tienen que recortar el gasto público, y con un menor gasto público la economía crece menos. Y así, si la economía crece menos, pues no se crean empleos o se pierden estos, y el ciclo perverso vuelve a comenzar.
No obstante las dificultades que muchas naciones están enfrentando para crear empleos, hay una que lo está haciendo bastante bien: China.
En una nota que pasó desapercibida por muchos analistas económicos, la agencia de noticias de China, Xinhua, informó el pasado 25 de octubre que dicha nación creó 9.94 millones de nuevas oportunidades de empleo en los primeros nueve meses de este año, cifra que excedió la meta de nueve millones fijada para todo el año 2011.
De esta manera, la tasa de desempleo urbano registrada en China se situó en apenas 4.1% a finales de septiembre, índice que fue igual al registrado a finales del segundo trimestre del año; y para envidia de muchas naciones, las políticas implementadas por el gobierno chino ayudaron a que 4.36 millones de empleados despedidos pudieran encontrar nuevos empleos durante el tercer trimestre de 2011.
Y por si no fuera poco, el ministro de Recursos Humanos y Seguridad Social, Yin Chengji, afirmó que el país intensificará los esfuerzos para estimular el empleo en lo que queda del año, a través de la introducción de políticas tributarias favorables y de ofrecer soportes financieros.
Hasta aquí lo que señala la nota de la agencia de noticias Xinhua. Entonces dado el diagnóstico anterior, cabe preguntarnos ¿cómo le está yendo a México en las variables de empleo y desempleo en lo que va de 2011?
De acuerdo a cifras oficiales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el número de trabajadores registrados en dicho instituto en los primeros nueve meses de 2011 creció en 576 mil 868 personas, cifra equivalente a un aumento de 3.9%. Cabe señalar que de este total, 399 mil 605 empleos son permanentes y 177 mil 263 son eventuales. Lo anterior implica que los empleos permanentes se incrementaron en los primeros nueve meses de 2011 en 3.1%, mientras que los eventuales crecieron en 9.3%.
¿Y cómo va México en materia de tasa de desocupación? Esta tasa se ubicó en 5.68% a nivel nacional en el mes de septiembre de este año, nivel prácticamente idéntico al 5.7% observado en el mismo mes de 2010.
Por otra parte, es importante señalar que de acuerdo con cifras publicadas en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, la población ocupada total en México pasó de 46.07 millones de personas en el segundo trimestre de 2010 a 46.35 millones de personas en el mismo trimestre de 2011. Lo anterior implica que en materia de empleo total en nuestro país solamente se crearon fuentes de ocupación (formales e informales) para 280 mil personas en el último año.
Así pues, podríamos concluir que en materia de empleo no estamos tan mal como muchas de las naciones europeas y Estados Unidos (aunque en la cuestión de ingresos y seguridad social sí estamos mucho peor), pero estamos muy lejos de tener un desempeño económico con los resultados que arroja la economía de China.
¿Cuál es la diferencia entre los espectaculares resultados de la economía de China y los mediocres resultados de la economía mexicana? La respuesta es muy compleja y ameritaría muchas cuartillas, pero se pueden al menos señalar cuatro aspectos relevantes en materia de política económica:
1. Tipo de cambio competitivo: Es bien sabido que China mantiene deliberadamente una moneda subvaluada, lo que le permite poder vender sus productos en los mercados internacionales con un "subsidio". Dicha subvaluación es de hasta un 40%, y en ese porcentaje los productos chinos llegan más baratos a los mercados mundiales. En contraste en México por lo general hemos tenido un tipo de cambio sobrevaluado, el cual encarece artificialmente nuestras exportaciones y permite que nuestro mercado interno se llene de importaciones, desplazando con esto a nuestros productos en los mercados mundiales y a los productos nacionales en los mercados locales. Con esto ayudamos a que se creen los empleos fuera de nuestro país.
2. Política industrial promotora de nuevos negocios: China mantiene una política industrial que va más allá de una simple sustitución de importaciones, impulso a sectores prioritarios, promoción de exportaciones y atracción de inversiones. La economía China ha dado el salto generando una restructuración industrial, cuentan con una política industrial de alta tecnología y una política horizontal (una que no discrimina entre las diferentes actividades industriales). Por el contrario, en México nos quedamos estancados en simplemente llegar hasta el escalón de una política de "promoción de exportaciones" muy limitada y atracción de inversiones. Y lo que es peor, en México hay una clara política en la que desde el gobierno se elige a los ganadores y a los perdedores de la política industrial. En México a muchos sectores económicos se les deja para que compitan con el exterior sin mayor apoyo, mientras que a otros como el automotriz, se le protege impidiendo con diversos impuestos la importación de automóviles libremente. En México las consentidas son las transnacionales, no las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) cuyos propietarios son mexicanos.
3. Promoción de exportaciones y conquista de nuevos mercados: China ha apostado a la conquista de nuevos mercados internacionales. Lo ha hecho a través de un tipo de cambio subvaluado e incurriendo en "trampas" sancionadas por la Organización Mundial de Comercio, tales como el otorgar subsidios a sus exportadores y vender al exterior bajo condiciones de dumping (por debajo del costo de producción). Sea como sea, los apoyos al sector empresarial chino están por todos lados, como lo son las tasas de interés bajas, y gracias a esto China se ha convertido en la fábrica del mundo por esta agresiva manera de hacerse de nuevos mercados. Por su parte en México los apoyos a la exportación son limitados, ya que organismos como Proméxico no cuentan con recursos suficientes para operar, no hay una estrategia clara por parte de la Secretaría de Economía para que las mipymes puedan llegar a nuevos mercados y el tipo de cambio no ayuda. Si bien ahora con un dólar a $13.50 pesos más empresas se animarán a exportar, la realidad es que la mayor parte del tiempo, con un peso sobrevaluado (y con todos los demás factores de costo país que caracterizan a México) es muy complicado ser competitivo en mercados globales y exportar.
4. Niveles de inversión productiva y de infraestructura elevados por parte de empresas y gobierno: un punto adicional es que China invierte grandes cantidades de recursos para desarrollar una infraestructura de comercio que le permita ser mucho más competitiva. Apenas el 7 de noviembre se dio a conocer que ¡China espera consumir 750 millones de toneladas de acero al año para el 2015! Todo esto para seguir desarrollándose y poder continuar abasteciendo sus mercados mundiales. En México las empresas no tienen mayores recursos para invertir, ya que son castigadas por un marco fiscal injusto; mientras que los gobiernos federal, estatales y municipales destinan 90 centavos de cada peso para el gasto corriente, y sólo dejan 10 centavos para gasto de inversión. Lo que se acaba materializando en obra pública es una fracción de lo que los gobiernos obtienen de ingresos, lo cual siempre será insuficiente para detonar las grandes obras en materia de comunicaciones y comercio que se requieren.
Así pues, ante todo lo anteriormente expuesto, pues no nos debe sorprender porqué China avanza como lo hace y nosotros no salimos de nuestros eternos problemas. Esperemos que se hagan los ajustes necesarios a nuestro modelo económico para que se le pueda dar cabida a los más de dos millones de desempleados que tenemos.
Director General del Grupo Asesores en Economía y Administración Pública (GAEAP)
No hay comentarios:
Publicar un comentario