martes, 8 de noviembre de 2011

DESACELERACIÓN EN 2012

Rodolfo Navarrete / El Financiero
La semana pasada se dieron a conocer los resultados de octubre de la encuesta de expectativas del Banco de México (Banxico) a los economistas del sector privado. En lo referente al crecimiento económico esperado para este año, se estima que será de 3.7 por ciento, mientras que el de 2012 podría alcanzar 3.2 por ciento.
Ambas cifras han sido producto de las revisiones a la baja que se han venido realizando desde marzo, cuando alcanzaron máximos de 4.4 y 4.2 por ciento, respectivamente. Los resultados de la encuesta también muestran la tendencia de esas revisiones:
Mientras que para el caso de este año, al parecer las estimaciones se han estabilizado sobre 3.7 por ciento de crecimiento (la previsión en septiembre fue de 3.8 por ciento), no sucede así con el crecimiento estimado para 2012, que de septiembre a octubre registró una corrección de 26 puntos básicos.
Esto quiere decir que si bien se tiene algo de certeza de lo que podría pasar con la economía al cierre de este año, no sucede lo mismo con las expectativas de 2012. Es más, se piensa que la economía se desacelerará probablemente más de lo que hoy se estima.
Este fenómeno está íntimamente relacionado con el cambio en las expectativas económicas que también se presentó en EU, aunque con un ligero desfase de alrededor de un mes. Así, de acuerdo con los resultados de la encuesta de Bloomberg, en ese país se alcanzó en febrero el nivel máximo estimado del crecimiento para 2011, siendo éste de 3.20 por ciento.
La encuesta de la primera semana de octubre, por su parte, muestra que esa expectativa prácticamente se ha estabilizado en 1.70 por ciento, ya que la del mes anterior se ubicó en 1.6 por ciento. Las expectativas de 2012 han seguido el mismo camino. Después de alcanzar un máximo de 3.30 por ciento en febrero, hoy se encuentran en 2.1 por ciento de crecimiento.
Estas continuas revisiones a la baja de las expectativas del crecimiento económico mexicano, en especial en lo que se refiere a 2012, es lo que ha orillado en última instancia al banco central a adoptar una actitud una tanto más proactiva sobre el futuro de la economía mexicana.
Aunque, por el momento, ésta no ha pasado del discurso y las discusiones al interior de la junta de gobierno, mismas que se manifestaron de manera relativamente clara en los dos últimos comunicados que acompañaron sus acciones de política monetaria.
El relativo buen comportamiento de la inflación en lo que va del año, aunado a la desaceleración económica que se percibe y que se ven plasmadas en las expectativas de los economistas, constituyen en tal sentido argumentos poderosos para esperar un relajamiento de la política monetaria o, más concretamente, una disminución de la tasa de interés de referencia.
Ésta no se ha dado aún a consecuencia, principalmente, de la inestabilidad financiera en Europa, que ha provocado depreciaciones de gran parte de las monedas del mundo, incluido el peso, y que amenaza con desencadenar algunas presiones inflacionarias derivadas, en primer término, del incremento de los precios de los productos importados que entran directamente en el cálculo de la inflación y, en segundo término, del aumento en el precio en moneda nacional de las materias primas importadas, el cual poco a poco tendrá que ir siendo trasladado al precio de los productos finales.

Para que este segundo efecto se presente, como podrá suponerse, será necesario que la depreciación del tipo de cambio se sostenga por un periodo relativamente prolongado, de tal modo que al percibirlo como duradero los agentes económicos lo incorporarán como tal en la planeación de sus negocios.
Esto lleva a pensar que el banco central difícilmente va a reducir la tasa de interés de referencia para promover o favorecer un mayor dinamismo de la economía hasta no estar seguro de que el peso revirtió la tendencia a la depreciación.
Esto es lo que se encuentra en la base del cambio de fecha para una posible reducción de la tasa de interés de referencia por parte del Banco de México, que reflejó la semana pasada los resultados de la encuesta de Banamex a los especialistas del mercado de dinero.
De acuerdo con éstos, ahora el promedio de expectativas arroja que será en marzo de 2012 cuando el banco central reduzca la tasa de interés y ya no en enero como arrojó la encuesta anterior. Todo depende de lo que suceda con el tipo de cambio.
Si nos guiamos estrictamente por los fundamentos del peso en su relación con el dólar, el fuerte relajamiento de la política monetaria en EU indicaría que el futuro del peso (y del resto de monedas del mundo) es a apreciarse.
Coyunturalmente, a consecuencia de la inestabilidad financiera de Europa, hoy se registran presiones para su depreciación, pero a la larga tendrán que disiparse, por lo que en igualdad de condiciones, finalmente el banco central deberá relajar su política monetaria.

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