domingo, 3 de abril de 2011

MÉXICO: MOTOR DE CRECIMIENTO DEL EMPLEO, EN EL EXTRANJERO

Alejandro Gómez Tamez / El Financiero
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sigue pregonando a diestra y siniestra la “buena” marcha de la economía nacional. Durante la semana que concluye destacó la evolución de la demanda interna y una mayor competitividad de la industria manufacturera, lo que según ellos, ha permitido “un importante crecimiento de la actividad económica mexicana y una mayor generación de empleos”.
Lo señalado por Hacienda es correcto en cuanto a la magnitud de las estadísticas agregadas. No se puede negar que el Producto Interno Bruto (PIB) nacional creció a una tasa de 5.5 por ciento en 2010. Tampoco se puede refutar que la oferta y demanda final de bienes y servicios de México crecieron 9.3 por ciento real durante el año pasado. También es cierto que por el lado de la demanda externa, los datos del primer bimestre de 2011 muestran que las exportaciones continuaron creciendo en este año a un ritmo de 24.5 por ciento anualizado. Es verdad que la mayor demanda externa se traduce en un dinamismo favorable de la producción industrial, la cual creció en enero a una tasa de 6.6 por ciento respecto a igual mes de 2010. Y es alentador que las ventas al menudeo tuvieron un crecimiento anual de 9.9 por ciento durante el periodo enero-febrero de 2011, superior al crecimiento anual de 9.3 por ciento registrado durante todo el 2010.
La Secretaría de Hacienda “pone la cereza arriba del pastel” al resaltar que el mayor dinamismo en las demandas interna y externa se sigue traduciendo en la generación de empleos, que durante el primer bimestre de este año fue de 120 mil 372 nuevas plazas, las cuales se suman a los 730 mil 348 puestos de trabajo creados durante 2010. Y agrega que la tasa nacional de desempleo se ubicó en febrero pasado en 5.38 por ciento, menor al 5.43 por ciento reportado en igual mes de un año antes.
Así pues, no obstante todos los datos alentadores señalados en los párrafos anteriores, hay hombres valientes como Salomón Presburger, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), quien el pasado 29 de marzo señaló atinadamente que el mercado interno del país está enfermo, ya que padece los malestares de la informalidad, ineficiencia burocrática, excesiva carga administrativa, corrupción y evasión fiscal.
Y agregó que si bien México tiene una macroeconomía que envidian otros países, nuestro país requiere crecer a tasas mayores, lo que hace necesario fortalecer el modelo político económico; lo que implica que el gobierno debe tomar acciones mucho más profundas de las que hasta hoy ha implantado.
Entonces pues, la conclusión de lo hasta ahora expuesto es que si bien las cifras macroeconómicas se ven bien en 2010 y el arranque de 2011, hay graves problemas a nivel microeconómico y en el modelo económico implementado. En esta columna hemos dicho hasta el cansancio que el modelo actual es uno que privilegia la importación y castiga al productor nacional. En pocas palabras, el modelo económico nacional es uno que en lugar de fomentar el crecimiento del empleo nacional, privilegia la creación de empleos en el extranjero.
¿Y como ocurre esto? Pues a través de descomunales déficits comerciales que se tienen con ciertas naciones, como lo es China. Para ilustrar esto podemos mencionar que de acuerdo al INEGI, en 2010 las exportaciones de México a China ascendieron a 4 mil 195 millones 898 mil dólares; mientras que las exportaciones de China a México sumaron 45 mil 607 millones 557 mil dólares. Esto implica un déficit en tan sólo un año de -41 mil 411 millones 659 mil dólares.
Por su parte, durante el mes de enero de 2011, las exportaciones de México a China sumaron $455 millones 783 mil dólares; mientras que las exportaciones de China a México sumaron $3 mil 551 millones 296 mil dólares. Lo que implica que tan sólo en enero de este año el déficit con China sumó -$3 mil 95 millones 513 mil dólares.
Así pues, la falta de una política industrial adecuada que incentive la producción, el tener un peso excesivamente sobrevaluado, un marco fiscal que no privilegia la contratación de personal, el haber implementado medidas unilaterales de desgravación arancelaria, entre muchos otros factores, provocan que México sea un excelente cliente de los chinos y con importaciones anuales de más de $45 mil millones de dólares contribuyamos a abatir el desempleo en China.
Hemos insistido mucho también en el tema de la pérdida de competitividad producto del “super peso”, el cual ya está claramente por debajo de los $12.00 pesos por dólar, lo que implica una sobrevaluación de la moneda nacional de casi 11 por ciento. El Banco de México no ha querido hacer nada para frenar la entrada masiva de capitales al país (que solamente buscan el mejor rendimiento financiero en el corto plazo) y no atiende el llamado de industriales, ni tampoco las advertencias que provienen del exterior.
Y es que de acuerdo a la más reciente encuesta de inversión de cartera del Fondo Monetario Internacional (FMI), los capitales especulativos representan una amenaza latente para la aún frágil estabilidad financiera global. Además de señalar que además del riesgo de fuga de capitales, las inversiones especulativas pueden provocar otros fenómenos, como la generación de burbujas en ciertos activos y la corrección de pronósticos de crecimiento.
De acuerdo al Banco de Pagos Internacionales, el flujo de recursos financieros a nivel global a través del mercado de divisas, registra transacciones por casi 4 billones de dólares al día, lo cual quiere decir que en menos de 3 semanas mueve recursos equivalentes al PIB mundial de 2010, que alcanzó 61.9 billones de dólares.
Así pues, el Banco de México no ha querido entender que debe bajar tasas de interés para impedir que siga entrando tanto recurso del exterior a nuestro país. Y es que si la inflación anualizada a nivel nacional es de apenas 3.1 por ciento y el propio Secretario de Hacienda dice que en México no hay inflación. ¿Por qué el Banxico no apoya al presidente Calderón en su esfuerzo por crear empleos bajando la tasa de interés y haciendo que el tipo de cambio sea más competitivo? ¿Dónde quedó aquel Agustín Carstens que apoyaba la baja en tasas de interés propuesta por el Presidente Calderón en 2008?
Para muchos el problema radica en que hay ciertos funcionarios financieros en el gobierno mexicano que ven más por los intereses de los extranjeros que de los mexicanos. Se deleitan al pagarle a los inversionistas extranjeros tasas de interés que ni en sueños les pagarían en sus países de origen. Y todo en perjuicio de la planta productiva nacional.
Así pues, no nos dejemos engañar por el espejismo de “excelentes” cifras macroeconómicas. Debemos ver que no se está atacando de fondo el problema fundamental de este país: el desempleo. Cada año se crean empleos, pero el problema es que la demanda de éstos es considerablemente mayor, lo que obliga a miles de personas a dedicarse a la informalidad; y en el peor de los casos, muchos caen en manos de la delincuencia.
(*) Director general GAEAP

No hay comentarios:

Publicar un comentario