martes, 7 de diciembre de 2010

PASOS PEQUEÑOS, RESULTADOS GRANDES

Luis Alberto Moreno / El Universal
En estos días los ojos del mundo están puestos no sólo en las negociaciones de la COP16 en Cancún, sino en las acciones concretas de México y los demás países de América Latina y el Caribe ante el desafío del cambio climático.
Esta es una gran oportunidad, porque la comunidad internacional recién empieza a conocer los avances que nuestra región está logrando tanto en la mitigación de las emisiones que contribuyen al calentamiento del planeta como en las medidas de adaptación necesarias para proteger a nuestras comunidades y nuestras industrias.
México, con su Programa Especial de Cambio Climático y sus ambiciosas metas nacionales de mitigación, se ha convertido en un referente mundial sobre las medidas proactivas que una economía emergente puede tomar ante este problema. En el Índice de Desempeño en Cambio Climático del 2010, publicado cada año por un centro de investigación en Alemania, México aparece muy por delante de Estados Unidos y varios países europeos en un análisis de políticas para reducción de emisiones producídas por la generación de energía.
Este reconocimiento es fruto de un ambicioso programa de reformas, apoyado técnica y financieramente por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que le han permitido a México instalar el cambio climático como un factor estratégico en el diseño de todas sus políticas públicas. Colombia y Perú, siguiendo este ejemplo, también están impulsando reformas similares con apoyo del BID.
México también es líder en la búsqueda de nuevas fuentes de energía renovable. Su sistema de incentivos al sector privado le permitió, junto con Brasil, generar un salto histórico en la energía eólica instalada en América Latina y el Caribe, por ejemplo. En los últimos dos años esta capacidad se duplicó, llegando a más de 2,000 megavatios, de los cuales México representa casi la tercera parte.
Brasil también se ha colocado en la vanguardia de este desafío. Además de sus reconocidos avances en la producción de biocombustibles eficientes y vehículos que utilizan múltiples combustibles, Brasil ha logrado reducir por la mitad el ritmo de la deforestación en la Amazonia entre el 2009 y el 2010.
En el transporte —una de las principales fuentes de carbono— América Latina también es líder. Los sistemas de autobuses de alta capacidad en vías exclusivas, conocidos como BRT, han transformado localidades tan diversas como Curitiba, Bogotá, Quito y la ciudad de México, reduciendo las emisiones vehiculares y los costos de transporte para millones de personas. El gas natural —el más limpio de los combustibles fósiles— hoy impulsa millones de taxis, camiones y vehículos particulares en Argentina, Brasil y Perú. América Latina, con apenas el 8% de la población mundial, tiene 35% de todos los vehículos a gas natural.
En Perú, gracias una estrategia de promoción y educación sostenida por 20 años, seis de cada diez lámparas instaladas son de tecnología ahorradora —un nivel casi dos veces mayor al de Estados Unidos. Esto ha permitido reducir la demanda eléctrica total en 8%, evitando la emisión de 800 mil toneladas de carbono y ahorrando más de 60 millones de dólares en gastos de generación eléctrica por año.
Todas estas medidas contribuyen a reducir los aportes de nuestra región a las emisiones que causan el cambio climático. Pero dado que nuestros países también son sumamente vulnerables a las consecuencias de ese cambio, muchos también se están preparando.
Perú y Chile elaboran planes de contingencia para el abastecimiento de agua, particularmente en zonas secas que dependen de glaciares andinos. Brasil y Argentina estudian cómo seguir exportando granos y carnes bajo diversos escenarios climáticos. Barbados, Jamaica y Belice ya invierten en sistemas para reutilizar agua dulce, dado que el aumento en los niveles del mar pone en peligro sus limitadas fuentes de agua subterránea.
Muchas de estas iniciativas serán de interés para países en Asia y África, que también deben enfrentar el cambio climático con limitados recursos. Las negociaciones en Cancún serán claves para llegar a un eventual acuerdo que genere más soluciones, tanto técnicas como financieras, para los países en vías de desarrollo.
Pero, mientras tanto, América Latina y el Caribe ya marcan un camino para seguir creciendo en un clima incierto.
Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo

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