- El jefe adjunto de personal y asesor de seguridad nacional del presidente Trump ahora dirige su mirada de extrema derecha hacia el extranjero.
Por Katie Rogers - The New York Times
Katie Rogers es corresponsal en la Casa Blanca y ha cubierto ambos gobiernos de Trump. Reportó desde Washington.
Stephen Miller ha pasado la mayor parte de su carrera en la Casa Blanca promoviendo políticas internas de extrema derecha que han resultado en deportaciones masivas, separaciones familiares y han desafiado los principios constitucionales que otorgan la ciudadanía estadounidense.
Ahora, Miller, de 40 años de edad, jefe adjunto de personal para políticas y asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, está dirigiendo su mirada de extrema derecha hacia el extranjero: concretamente, hacia Venezuela y el territorio danés de Groenlandia.
Miller lo hace, dicen los asesores del presidente, al servicio de las ambiciones de Trump en política exterior, que hasta ahora se parecen a los designios imperialistas de explotar países y territorios de todo el mundo menos poderosos con abundantes recursos y utilizar esos recursos en beneficio de Estados Unidos. Según Miller, el uso de la fuerza bruta no solo está sobre la mesa, sino que es la forma preferida del gobierno de Trump para actuar en la escena mundial.

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