Juan José Rodríguez Pratz - Excélsior
En este mundo hay algo terrible, y es que cada cual tiene sus razones
Jean Renoir
¿Año clivaje? ¿Año axial? ¿Año parteaguas? Perdón por mis expresiones anticlimáticas ¡Quisiera tener, con algarabía y optimismo, motivos de celebración en este emblemático día! Sin embargo, “el horno no está para bollos”. El peligro más grave es la ausencia de responsabilidad en el ejercicio del poder.
En el trastocado trayecto de su vida, López Obrador ha externado un cúmulo de ideas inconexas sobre nuestra abigarrada agenda política. En medio de esa vorágine, hay una que lo define: “No me vengan con el cuento de que la ley es la ley”. Es la negación del orden, el desplome de la autoridad, el rechazo al consenso.
En el esquizofrénico mundo de las ideologías se han llegado a deslindar nueve familias. Es decir, un abanico de opciones para la tarea de gobernar. Sinceramente me parece un exceso. Repasemos algunos conceptos básicos.
El periodo más fecundo en la creación de propuestas ha sido el de la Ilustración. En la Asamblea francesa (1789) se decantaron los conceptos de izquierda y derecha por la ubicación de los grupos parlamentarios. En el primero, “la montaña”, estaban los que proponían limitar los poderes del rey. En el segundo, quienes insistían en preservar sus atribuciones excesivas. Era una contienda entre la razón y la tradición.
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