- La incursión de EE. UU. para capturar a Maduro favorece la perspectiva del presidente de China: cuando los países poderosos imponen su voluntad cerca de casa, los demás tienden a retroceder.
Por David Pierson - The New York Times
Reportando desde Hong Kong
Apenas unas horas antes de que comandos estadounidenses capturaran al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una incursión osada, un alto funcionario chino se había reunido con el dirigente venezolano en el palacio presidencial, en una muestra de apoyo a uno de los socios más cercanos de Pekín en el hemisferio occidental.
La rapidez con que las fuerzas estadounidenses actuaron posteriormente para capturar a Maduro envió un mensaje contundente a Pekín sobre los límites de su influencia en una región que Washington trata como propia. China ahora corre el riesgo de perder terreno en Venezuela después del ataque del sábado en Caracas, a pesar de décadas de inversión y miles de millones de dólares en préstamos.
Pero el ataque también refuerza una lógica más amplia que, en última instancia, favorece la visión del presidente Xi Jinping sobre China y su estatus en Asia: cuando los países poderosos imponen su voluntad cerca de casa, los demás tienden a retroceder.

No hay comentarios:
Publicar un comentario