Jorge Ramos - El Siglo de Durango
El Arepazo estaba a reventar. Es el restaurante en la zona de Miami conocida como "Doralzuela", donde viven miles de venezolanos en el exilio y que es el lugar de reunión cada vez que algo importante ocurre en Venezuela. "Somos libres", gritaban muchos, "cayó Maduro". Otros lloraban ante la posibilidad de regresar a Venezuela y ver, por primera vez en años, a sus familiares y amigos. Algunos insultaban a la madre del ahora exdictador y, de pronto, frente a autos pitando el claxon, surgía espontáneamente un masivo coro entonando el himno nacional del país donde nacieron.
El ambiente era de fiesta. El tirano había caído, y era el momento de celebrar.
Los ojos rojos de muchos de los manifestantes contaban la historia que una madrugada de telefonazos y de informaciones inciertas. Sus familiares les hablaban desde Caracas. Que hay aviones militares sobrevolando la ciudad; que se oyen explosiones; que no sabemos lo que está pasando.
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