Pensándolo bien
Jorge Zepeda Patterson - El Siglo de Torreón
Tras la golpiza propinada a los policías de la Ciudad de México por cientos de vándalos, muchos de ellos encapuchados, incrustados en las marchas del 2 de octubre, cabría preguntarse si ha llegado el momento de hacer algo. Es decir, algo más que ofrecer disculpas a los ciudadanos y asumirlo como un costo a pagar en determinados aniversarios.
Por lo general, las autoridades suelen preferir pasar el trago amargo "del día siguiente", que enfrentar a estos grupos de infiltrados enardecidos y correr el riesgo de la foto con una imagen represiva que puede costar la renuncia del funcionario o incluso una averiguación penal. Negociar con las joyerías y los comercios afectados y reparar destrozos es mucho más seguro que asumir la responsabilidad de lo que pueda suceder en un enfrentamiento de poder a poder. Es muy fácil indignarse frente a lo sucedido y acusar con dedo flamígero, pero tampoco podemos ser ingenuos e ignorar que esos mismos acusadores, y otros más, lincharían mediáticamente a gobierno y autoridades si un operativo de contención se sale de las manos y un joven termina en la morgue.
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