sábado, 11 de octubre de 2025

Un premio para los venezolanos y contra la dictadura

Serpientes y Escaleras

Salvador García Soto - Expreso

Lo dijo muy bien, con sencillez y con humildad María Corina Machado cuando le informaron, vía telefónica, que el Premio Nobel de la Paz de este año 2025 se lo habían otorgado a ella: "Me siento honrada, conmovida y muy agradecida a nombre del pueblo venezolano. Aún no hemos llegado, pero estoy segura de que ganaremos. Este es sin duda el mayor reconocimiento a nuestro pueblo, que verdaderamente lo merece".

Porque el reconocimiento que decidió entregarle el Comité del Nobel no es sólo a su persona y a la lucha pacífica y democrática para tratar de terminar con la dictadura asesina y opresora de Nicolás Maduro en Venezuela. El Premio Nobel es para todos los venezolanos que han muerto a manos del régimen madurista, cerca de 10 mil en los 10 años que se ha perpetuado en el cargo, según la ONG Provea. Es también para todos los venezolanos perseguidos, encarcelados y desaparecidos en las protestas de agosto de 2024 por el fraude descarado y burdo con el que el dictador se robó las elecciones presidenciales de ese año, en las que la represión militar del régimen dejó al menos 25 muertos y más de dos mil 200 detenidos por exigir que se respetara el triunfo del candidato opositor Edmundo González.

Y también el Nobel es para los casi ocho millones de venezolanos que, en éxodo masivo, han abandonado su país, no siempre por voluntad propia, para huir de la violencia, la miseria y el hambre al que los ha llevado una década de autoritarismo, saqueo de recursos y hasta constitución de un cártel de drogas criminal y terrorista, definido así por el gobierno de los Estados Unidos, que conforman generales y militares del Ejército Bolivariano y que lidera el dictador hoy buscado por la justicia estadounidense y por cuya cabeza se ofrece una recompensa de 50 millones de dólares.

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