Por periodistasdigitales
CDMX.- Las investigaciones revelan un panorama sin precedente en la larga historia de corrupción en México: jefes y mandos militares –entre soldados y marinos– al frente de funcionarios civiles y agentes aduanales, 500 barcos usados para el contrabando de millones de litros de combustibles, tráfico de autos, armas y drogas junto con cárteles de la droga, una red de empresas transportistas y comercializadoras con derivaciones políticas y cientos de miles de millones de pesos en pérdidas para Pemex y el erario.
La develación de la trama ha dejado ya una secuela de muertes y decenas de detenidos. Hasta el 24 de septiembre último se habían girado 37 órdenes de aprehensión contra jefes y mandos militares y civiles, y se esperaban otras 60, sobre todo de civiles, entre los que se encuentran agentes aduanales.
Información de seguridad, judicial y de inteligencia a la que Proceso tuvo acceso indica que unos 200 elementos de la Marina y unos 150 del Ejército se encuentran bajo investigación. Pero el grupo compacto se cifra en 15 mandos militares de ambas Fuerzas Armadas que ocuparon las aduanas marítimas y terrestres durante la segunda mitad del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Las indagatorias no han terminado y están encaminadas a la búsqueda de más órdenes de aprehensión en las que podrían figurar generales de Ejército, jefes (coroneles y mayores) y oficiales (capitanes), así como sus equivalentes en la Marina: capitanes, contralmirantes, vicealmirantes y almirantes; además de mandos y jefes de la Guardia Nacional por haber custodiado el transporte de pipas con combustible ilegal.

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