Por:Arturo Damm Arnal - La Razón de México
Los procesos de destrucción creativa, como los llamó Schumpeter, que en realidad son procesos de sustitución creativa, implican, por el lado de la producción, que maneras más productivas, menos costosas, de producir bienes y servicios sustituyen a maneras más costosas, menos productivas, y, por el lado del consumo, que mejores satisfactores sustituyen a bienes y servicios no tan buenos. Lo bueno sustituye a lo malo, lo mejor sustituye a lo bueno, y lo excelente sustituye a lo mejor, procesos de mejora que parecen no tener fin (¡todo un tema!).
Me gusta definir al progreso económico como la capacidad para producir más (dimensión cuantitativa del progreso), y mejores (dimensión cualitativa), bienes y servicios, para un mayor número de gente (dimensión social). Un buen ejemplo lo tenemos en los teléfonos celulares (aparatos a los cuales no sé por qué seguimos llamando teléfonos: del total de tiempo que pasas frente a la pantalla de tu celular, ¿qué porcentaje lo dedicas a llamadas telefónicas?).
No hay comentarios:
Publicar un comentario