Arturo Damm Arnal - La Razón de México
Este año el Premio Nobel de Economía (¿por qué la economía es la única ciencia de la conducta humana a la que se le otorga un Nobel?), se le otorgó a Joel Mokyr, profesor de la Universidad de Northwestern, Estados Unidos, por haber identificado, en el progreso tecnológico, los prerrequisitos del crecimiento sostenido, y a Philippe Aghion, profesor de la London School of Economics, Reino Unido, junto con Peter Howitt, profesor de la Universidad de Brown, Estados Unidos, por sus teorías del crecimiento sostenido por medio de la destrucción creativa, concepto en el que centro la atención.
Fue el famoso economista austríaco, Joseph A. Schumpeter (1883 – 1959), quien, en su libro Capitalismo, socialismo y democracia (1942), presentó el concepto, acuñado por él, de destrucción creativa, que consiste en que, gracias al avance técnico, lo bueno sustituye a lo malo, lo mejor sustituye a lo bueno, y lo excelente sustituye a lo mejor, tanto en los procesos de producción de bienes y servicios, por lo cual las empresas se vuelven más productivas, capaces de hacer más con menos, de reducir sus costos de producción, como en la producción bienes y servicios, por lo que se producen mejores satisfactores, capaces de satisfacer mejor las necesidades de los consumidores.
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