Carlos Ramírez - El Independiente
Sin haber entendido las razones reales de la victoria electoral en 2000 y 2006 y con una alianza con el PRI que no tenía ni pies ni cabeza ni corazón, la actual dirigencia del PAN acaba de dar un paso hacia ningún lado al romper una coalición mostrenca con el tricolor y decidió asumir su minoría política con la alianza pública con figuras de la derecha que fueron aplastadas en las elecciones del 2024.
El PAN pudo enfilarse a la presidencia en el 2000 por el papel activo y cohesionador que construyó con figuras de presencia social, independientemente de su perfil ideológico conservador o ultraderechista: José Ángel Conchello, Luis H. Álvarez, Manuel J. Clouthier, Diego Fernández de Cevallos, Vicente Fox y un Felipe Calderón Hinojosa que supo convertir en discurso electoral una advertencia contra López Obrador.
La situación política actual prefigura –a partir de la certeza de que los hechos políticos no se reproducen mecánicamente– una crisis de sistema que construyó la oportunidad limitada y frustrada de la reforma política de 1977-1978: la convicción de que el modelo PRI se había hundido socialmente en 1968, aunque siguiera ganando elecciones sin autoridad moral, y que los nuevos partidos podrían abrirle espacios al aire democratizador ligero pero válido.

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