Carlos Ramírez - El Indpendiente
En medio de la euforia por haber recibido el Premio Nobel de la Paz, la activista María Corina Machado Parisca no pudo ocultar las razones reales de ese reconocimiento: le llamó al presidente Trump para decirle que el premio era para su apoyo, en medio de la campaña de provocación de la Casa Blanca con miras a invadir Venezuela, derrocar al presidente Nicolás Maduro y si se puede llevárselo preso a Estados Unidos.
Con estos elementos se tiene claro que el Comité Nobel objetivamente se colocó en la dinámica de la estrategia de seguridad nacional guerrerista del presidente Donald Trump y también en los hechos avaló las actividades de ejecución extrajudicial de presuntos narcos, presuntamente de Venezuela, que presuntamente trasladaban droga hacia Estados Unidos y que en la caracterización estadounidense eran presuntamente narcoterroristas.
Pero Alfred Nobel había creado el Premio de la Paz con un sentido más ético y pacifista. Escribió en su testamento:
…y una parte (del premio) a la persona que haya realizado el mayor o mejor trabajo en favor de la fraternidad entre las naciones y la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y la formación y difusión de congresos de paz. (Alfred Nobel del 27 de noviembre de 1895)

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