- Legisladores oficialistas, entre ellos dos de los tres presidentes de las comisiones encargadas, se rebelaron contra la imposición de la retroactividad en la propuesta de reforma por la Presidenta.
Leticia Robles de la Rosa - Excélsior
Caracterizados durante un año por votar como si fueran un muégano, incluso en temas como la ratificación de Rosario Piedra como presidenta de la CNDH, pese a estar en desacuerdo, el bloque oficialista en el Senado se rompió la noche del miércoles por la reforma a la ley de amparo, ante la decisión de un grupo de ellos de imponerle una retroactividad inconstitucional de último momento.
La rebelión incluyó a dos de los tres presidentes de comisiones que fueron responsables del proceso legislativo para aprobar la reforma: Javier Corral, presidente de la Comisión de Justicia, y Enrique Inzunza, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos. Pero, además, se sumaron dos leales aliados petistas: Alberto Anaya, líder perpetuo del PT, y Geovanna Bañuelos, su mano derecha en el Senado.

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