Samuel García - El Sol de México
La factura de la política comercial de Donald Trump ya se está pagando en la industria automotriz del país. Lo que hace apenas unos meses era una advertencia de campaña, la imposición de aranceles y la amenaza de repatriar empleos, hoy se traduce en paros de producción, recortes de personal y una creciente incertidumbre sobre el futuro del T-MEC.
El golpe más visible vino de Daimler Truck, el mayor fabricante de camiones pesados del mundo. En su reporte del tercer trimestre, la compañía informó una caída de 15% anual en sus ventas globales. El desplome se explica principalmente por la contracción de 39% en Norteamérica, su principal mercado. Y, ello, previo al anuncio de Washington de imponer un arancel de 25% a los camiones medianos y pesados a partir de noviembre, que dañaría aún más sus resultados.
México no tardó en resentirlo. Daimler, que también produce en Saltillo, Coahuila, recortó 500 empleos en agosto y enfrenta su tercer paro técnico del año, que se extenderá hasta el 17 de octubre. La Asociación de Industriales y Empresarios de Ramos Arizpe confirmó que la medida responde a la baja en ventas, mientras que la Canacintra local no descartó que el freno tenga relación directa con la guerra arancelaria desatada por Trump.
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