Por periodistasdigitales
Por Claudia Guerrero Martínez
Vamos a ver si entiende el ilegal y necio señor rector de la Universidad Veracruzana. De acuerdo con el sociólogo alemán Max Weber, la legitimidad, definida como la probabilidad de que los individuos obedezcan a la autoridad constituida, se explica para ser asociada a las tipologías de dominación, que identifica como la racional o legal, tradicional y carismática. Esto significa que los ciudadanos obedecen a sus autoridades conforme a la legislación que regula los procesos de transferencia del poder político y/o administrativo; la tradición impregnada en las tradiciones, como es el caso de Inglaterra y por último, aquella asociada a las características propias del líder o líderes que hacen posible la credibilidad de los gobernados y consecuencia de ello, la obediencia de los ciudadanos, como ejemplo Andrés Manuel López Obrador.
La crisis de legitimidad en la UV obedece a un pecado original: La falta de respeto a la normatividad que regula la designación de los rectores, derivado del hecho de que la Junta de Gobierno, saltándose la legislación y atendiendo al capricho del rector, procedieron deliberadamente a la prórroga de la gestión del rector en turno. La ilegalidad de esta decisión se acredita por la falta de convocatoria para la designación del rector o rectora; la falta de auscultación a la comunidad universitaria y la aplicación de una encuesta fuera de toda normatividad para saber si el rector Martín Gerardo Aguilar Sánchez seguía en el puesto o no, entre otros.

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