Enrique de la Madrid - Sonora Presente
¿Sabía usted que sin México, buena parte de la competitividad manufacturera de Estados Unidos y Canadá estaría en riesgo, con menos empleos y productos más caros?
Esa idea me retumbaba mientras participaba esta semana en un diálogo abierto entre líderes de la industria manufacturera de los tres países —EE. UU., Canadá y México—, y escuché algo que confirma lo que muchos ya tenemos en mente: nuestra integración es una ventaja estratégica que no se puede romper sin pagar un precio altísimo.
En ese encuentro les conté una anécdota que guardo desde hace años: cuando fui secretario de Turismo y estuve de gira por Alemania, asistí a una presentación en la que el CEO de Audi declaró que la industria automotriz estadounidense era competitiva gracias a su integración con México.
Fue una frase que caló hondo, porque resume una realidad: la fuerza conjunta nos hace más fuertes. Así que no dudé en cuestionarles frontalmente: ¿todavía consideran que México es imprescindible para que sean competitivos? ¿Están dispuestos a enfrentar comercialmente a China sin nuestra integración? Su respuesta fue contundente: sí quieren competir con China, pero como una región integrada.
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